Meta presentó el lunes dos nuevos modelos de inteligencia artificial de punta, llamados Wonder y Wonder Full, y aseguró que su desempeño es similar al de ChatGPT de OpenAI y Claude de Anthropic.
Meta apuesta por una nueva generación de modelos
Según el director ejecutivo Mark Zuckerberg, esta nueva familia coloca a la empresa en una fase más avanzada de su desarrollo en inteligencia artificial. En un mensaje en X, escribió que Muse Spark fue la primera familia de modelos y que ahora Muse Wonder representa una clase mucho más grande y avanzada.
La compañía afirmó además, con base en sus propias pruebas, que Muse Wonder supera en varios criterios a los últimos modelos de OpenAI y Anthropic. Por su parte, Artificial Analysis, una firma que evalúa modelos de IA, lo ubicó entre los más eficientes del mercado.
El modelo llegará primero a desarrolladores y luego a Muse
Meta dijo que el nuevo modelo estará disponible para desarrolladores desde el lunes y que pronto impulsará al asistente Muse, empezando por sus suscriptores de pago.
Lanzado a principios de septiembre en Estados Unidos, Muse es un asistente de IA capaz de reservar un viaje, enviar correos electrónicos o realizar compras. Según la nota, se convirtió rápidamente en la aplicación gratuita más descargada en el App Store de Apple en ese país, aunque su crecimiento pierde ritmo, de acuerdo con Sensor Tower, citada por The Wall Street Journal.
La apuesta forma parte del intento de Meta por encontrar nuevas fuentes de ingresos más allá de la publicidad, que concentra casi toda su facturación y financia este año hasta 145.000 millones de dólares en inversiones, sobre todo en inteligencia artificial.
Silicon Valley debate el ritmo de la IA
El anuncio llega en medio de una discusión más amplia en Silicon Valley sobre la velocidad adecuada para desarrollar estos sistemas, después de varios incidentes en los que algunos modelos se habrían escapado del control de sus creadores.
La presentación refuerza la carrera entre las grandes tecnológicas por dominar una industria en la que el rendimiento técnico, el costo de operación y la velocidad de adopción empiezan a ser tan importantes como la capacidad de generar texto o responder preguntas.



