El lamentable suceso ocurrió en la granja Don Rigory. La familia viajó desde el municipio a Jesús Enrique Lossada a Perijá. La tarde del domingo 26 de junio fue dolorosa para la familia Sánchez. La tragedia trajo luto, tristeza y mucho llanto. Prevalecieron las lágrimas y los gritos de desesperación. Dos padres tuvieron que sacar el cadáver de uno de sus siete hijos de la profundidad de una piscina, a la que asistieron en un viaje familiar.
Jesús Sánchez, de ocho años, era el “consentido” de su hogar. El más risueño y cariñoso, según lo describieron. La luz del pequeño se apagó prematuramente, a las 3:30 de la tarde. Su cuerpecito fue hallado en la piscina en la que minutos antes jugaba.
El pequeño se ahogó mientras todos sus familiares y conocidos se cambiaban para regresar a sus casas, de la granja Don Rigory, ubicada en la vía que conduce hacia el Río Apón, en Machiques de Perijá.
En el club campestre pasaron todo el domingo. La familia Sánchez partió desde La Paz, en el municipio Jesús Enrique Lossada, a las 5:00 de la mañana en un autobús privado.
Iban 54 personas en un viaje que una vecina organizó para recaudar fondos para el tratamiento médico de una niña enferma. La familia iba feliz, planificaron el día de piscina con un mes de anticipación. Se llevaron una cava con refrescos y un bolso cargado de comida para el desayuno, almuerzo y chucherías.
“Todos estaban fuera de la piscina, unos se estaban cambiando y otras personas recogiendo las pertenencias. Cuando nos percatamos que no estaba Jesús, lo buscamos por todas partes y lo hallamos ahogado”, contó un familiar.
Los allegados aseguraron que la piscina no era apta para niños. Sin embargo, la usaron. “No es profunda, pero las losas estaban resbalosas”, comentaron.
La madre del pequeño, Edilia González, acudió ayer en la mañana a la morgue a reclamar el cuerpo del niño.
“Mi Chuchi… ¡ay mi amor!, no sé que haré cuando no sienta tu abrazo por las noches antes de dormirme”, decía la mujer mientras respiraba profundo para no desmayarse, pero un tío del pequeño sí se desplomó al piso.
El pequeño Jesús estudiaba segundo grado en un colegio del municipio Jesús Enrique Lossada. Tenía seis hermanos. “Era muy inteligente, lo extrañaré demasiado”, lamentó la madre.