Mientras los únicos 15 pacientes con lepra que están internados en el Hospital Cecilia Pimentel dormían, un grupo comando —integrado por ocho o diez delincuentes— irrumpió en el centro asistencial. Encapuchados y con armas 9 milímetros, los hampones recorrieron, bajo la oscuridad, todas las instalaciones y cargaron con artefactos e insumos médicos.
A la 1:10 de la madrugada de ayer, los delincuentes entraron al Hospital y sometieron a todo el personal de guardia. Los primeros en ser amedrentados fueron los tres milicianos (dos mujeres y un hombre) que custodiaban la puerta principal. Durante dos horas, los ladrones sembraron terror en el “Cecilia Pimentel”.
Al electricista, el camarero y las tres enfermeras los metieron, bajo amenaza, en la sala de trabajo social. Los apuntaron con un arma en su cabeza y los obligaron a entregarles los teléfonos y sus pertenecías personales.
La única empleada que logró refugiarse fue la médica residente de guardia. La doctora Betania Barroso estaba acostada en la habitación del personal al momento que comenzó el asalto.
“Yo escuché mucha bulla y pensé que se habían metido otra vez a robar. Cuando abrí la puerta del cuarto, vi a un delincuente con la cara tapada apuntado a una miliciana; de una vez cerré la puerta con llave y me tiré al suelo”, contó la médica.
El hampón comenzó a gritarle a la médica para que saliera del cuarto. “Ábreme la puerta, desgraciada, o le vuelo la cabeza a la miliciana”, gritaba el delincuente. “Estuvo más de ocho minutos forcejeando la puerta para entrar, yo casi le abría porque veía por la ventana cómo la miliciana lloraba”, recordó.
El criminal le pidió a la galena que le lanzara por la ventana su teléfono y las llaves del carro. No lo robó, pero sí “criticó”: “El reproductor no sirve”.
Los delincuentes cargaron con cuatro aires de ventana que están nuevos, una bomba de agua y cajas de medicamentos. También despojaron de sus gorras y carnets a los milicianos.
Los trabajadores denunciaron que desde diciembre d pasado se registran más de un robo mensual en el h ospital.
“Los delincuentes saben cuándo llegan las medicinas y los insumos. Hace un mes robaron un camión de pollos que era para abastecer la cocina del centro asistencial”, dijo una doctora.
El personal teme por su seguridad: “El ‘Cecilia Pimentel’ que cumple 30 años de servicio carece de cerca perimetral y alumbrado. En las noches las instalaciones quedan bajo las tinieblas”, denunció Barroso.
Los empleados coincidieron que este fue el asalto “más violento” que han sufrido. “A todos nos apuntaron y nos amenazaron. Los ladrones nunca se dejaron ver la cara, son de una banda que opera en La Concepción”, comentaron.
A las 3:30 de la madrugada, los delincuentes huyeron. Montaron el botín en un vehículo, de características desconocidas y se fueron.
A los únicos que no les hicieron daño fueron a los 15 pacientes que padecen de lepra que están internados aún en el leprocomio; muchos de ellos están en silla de ruedas y son de la tercera edad.