El año pasado, las cárceles de Venezuela experimentaron un alarmante hacinamiento del 64,19%, según un informe anual presentado por el Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP). La población reclusa de 33.558 personas superaba la capacidad real instalada de 20.438 plazas en un 62,22% de los 52 centros de reclusión del país. Solo 17 de estos centros (37,77%) contaban con una población reclusa adecuada a su capacidad instalada. Aunque la población carcelaria del país disminuyó un 4,5% en comparación con el año anterior, la situación sigue siendo precaria, con instalaciones sobrepobladas, atención médica deficiente, acceso limitado a servicios básicos, falta de alimentos y violencia intracarcelaria generalizada. Además, ninguno de los centros penitenciarios del país cumple con los estándares mínimos de reclusión conforme al marco jurídico internacional. Por cada 12 individuos reclusos, solo había una mujer en la misma condición. Solo el 2% de los reclusos son extranjeros. Es imperativo que el país aborde esta crisis carcelaria y se esfuerce por encontrar soluciones para mejorar las condiciones de vida de los reclusos.