Yenderlin Cabarza llegó con fracturas al Hospital Domingo Luciani, en el este de Caracas, tras ser rescatada en La Guaira, la localidad costera más golpeada por los terremotos. Su madre no sobrevivió. Tampoco su tío, que la protegió con su cuerpo del derrumbe. La adolescente, de 13 años, espera sola por atención médica, como decenas de menores.
Las ambulancias entran de forma constante al centro de salud mientras familiares y amigos revisan largas listas manuscritas pegadas en las paredes para intentar ubicar a sus seres queridos. Entre esos nombres figuran 22 niños y adolescentes de entre 4 y 19 años.
«Varios de los niños llegan solos porque los traen rápidamente desde el lugar en donde los rescatan»
Un médico que prefirió el anonimato
Familias en la sala de espera del Domingo Luciani
En la sala de espera, una trabajadora del hospital pide por megáfono que los familiares permanezcan allí y despejen el área de emergencia. Mientras tanto, quienes llegan buscan entre fotografías de listas de heridos la pista que les permita reconocer un nombre.
Una doctora, también bajo anonimato, explicó que algunos pacientes llegan identificados con un tirro en el brazo, mientras otros solo alcanzan a dar sus nombres. Agregó que los paramédicos los sacan de los escombros, los montan en la ambulancia y los llevan a Caracas porque en La Guaira los hospitales están muy «full».
Los sismos dejaron escombros, heridos y desaparecidos
Las autoridades calculan que hay unos 1.520 heridos y casi dos centenares de desaparecidos por la tragedia. Los dos terremotos, de 7,2 y 7,5 de magnitud, redujeron edificios completos a escombros y el jueves aún causaban zozobra en Venezuela.
La fuerza de los movimientos telúricos se sintió incluso en Colombia, donde sonaron algunas alarmas. Desde entonces se han reportado más de 130 réplicas.
Un camillero dijo que la morgue del hospital está llena.
