Sucesos

Meterán la lupa en ‘El Cuadrado’

Una revisión completa hará la Alcaldía de Maracaibo en el cementerio El Cuadrado, el más antiguo de la ciudad, en el que usuarios y obreros denuncian la profanación masiva de sepulturas. Entre las que se cuentan están las de los doctores Jesús Enrique Lossada y Humberto Fernández Morán.

Los ilustres zulianos fueron, el primero, el artífice de  la reapertura de la Universidad del Zulia (LUZ) en 1946; y el segundo, un destacadísimo científico que inventó el bisturí de diamante.   “Una comisión de la Dirección de Cementerios vino al camposanto, en la mañana. Me convocaron a una reunión para atender varios temas. La inseguridad es el primero”, dijo José Ferrer, ecónomo del camposanto. 

La visita municipal al cementerio, que es de administración privada, es la respuesta ante la denuncia de la profanación más reciente: cerca de 50 tumbas, en promedio, que fueron rotas. Quizá sean más.

En los osarios rotos  del panteón de los Lossada se ven, fuera, restos óseos. La ley establece, para los profanadores, penas de cárcel. El Código Penal  contempla, en el artículo 172 que: “Cualquiera que cometa actos de profanación en el cadáver o en las cenizas de una persona y cualquiera que con un fin injurioso, o simplemente ilícito, sustrajere, fraudulentamente, el todo o parte de los despojos o restos mismos, o de alguna manera viole un túmulo o urna cineraria, será castigado con prisión de seis meses a tres años”.

Es lo que viene pasando en ‘El Cuadrado’. El camposanto es privado. El ecónomo Ferrer es la cuarta generación de administradores de la misma familia. “Aquí el pago es muy poco. Este año la cuota por el condominio es Bs. 11.200 por metro de bóveda”, dice. “Solo paga el 10% de los propietarios”, sostiene. 

 Lossada murió un día como hoy en 1948. Reúne todos los méritos para estar en el Panteón Regional pero, su directora, Angélica Reyes, aclara: “Lossada dejó en su testamento que quería que sus restos reposaran en la bóveda familiar, junto a los de su madre”.

 Fernández Morán murió en Suecia en 1999. “Uno de los requisitos para ser trasladados al Panteón Regional es que tengan mínimo 25 de haber fallecido”, explica Reyes. El científico solo lleva 19. 

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