El viernes por la tarde, Madrigueras, un municipio albaceteño de casi 5.000 habitantes, quedó anegado por una riada que convirtió sus calles en un cauce. El agua y el barro invadieron el casco urbano mientras los coches empezaban a flotar y a amontonarse.
Claves
- —La tormenta empezó en torno a las 18:00 y el 112 recibió 108 avisos.
- —Una mujer de 102 años falleció y unas 90 personas tuvieron que ser rescatadas.
- —La lluvia alcanzó 142 l/m² en apenas cuatro horas.
Una riada súbita dejó 108 avisos y una mujer fallecida
Las inundaciones comenzaron en torno a las 18:00, cuando se desató la tormenta, y el servicio de emergencias recibió 108 avisos por casas, sótanos, garajes y locales anegados. El balance fue más grave de lo previsto: una mujer de 102 años falleció y unas 90 personas necesitaron ser rescatadas.
Vecinos de la zona también criticaron que el aviso de emergencia llegó una hora y media después de que empezara la tormenta. La lluvia, según las cifras difundidas, alcanzó 142 l/m² en pocas horas.

Un terreno que canalizó el agua hacia el casco urbano
La explicación no estaría solo en la tormenta. Según las crónicas citadas, parte del agua cayó en los alrededores y el terreno la fue conduciendo hacia el pueblo. Madrigueras está edificada sobre una hondonada natural que actúa como punto de confluencia de antiguas cañadas, arroyos estacionales y ramales del histórico río Valdemembra, un afluente del Júcar que ya dio problemas en la zona durante las tormentas de 2014.
Son cauces que pasan largos periodos secos y por eso muchas veces no se perciben como tales. Aun así, pueden responder con rapidez ante una tormenta intensa y provocar crecidas súbitas en lugares que no aparecen como zonas de riesgo evidente.
La riada más dura de la historia reciente
Entre ayer y hoy llegaron más de cien operarios municipales con maquinaria, además de agrupaciones de Protección Civil, bomberos, voluntarios y ayuda material desde municipios como Tarazona de la Mancha, Motilleja, La Roda, Mahora, La Gineta, Casas Ibáñez, Cenizate, Iniesta o Quintanar del Rey. La situación fue descrita como la peor riada en su historia reciente.
El caso dejó además una advertencia sobre el mapa de inundabilidad: si el agua baja por cauces pequeños, barrancos o hondonadas que no están cartografiados, una calle puede inundarse aunque no figure como zona de riesgo fluvial clásico.




