Nada. Del rastro de Giorgia Castillo no se tiene ni una pista. El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) sigue en la búsqueda de la homicida del edificio Tuy, en La Lago. Hace dos meses mató a Maira Lugo, la nueva pareja de su exesposo, quien estaba embarazada.
El dolor no ha cesado en la familia de Maira, una estudiante de Relaciones Industriales que llevaba una bebé en su vientre. Dos años de relación con Luis Leal acabaron en sangre.
La esperanza de la familia está centrada en la justicia: la captura y proceso de Giorgia, de quien se dijo, estudiaba medicina en la Universidad del Zulia (LUZ).
El nuevo jefe del Cicpc en la región, Giovanni González, dijo que, en persona, tomará las riendas de la investigación. “Ella tiene emitida su orden de aprehensión y tenemos los mecanismos activados para hacer efectiva esa orden. Me voy a montar directamente en ese caso y si tengo que estar 24 horas trabajando lo voy a hacer”, adelantó.
Las primeras presunciones del destino de Giorgia apuntaban a que había pasado la frontera hacia Colombia. “Manejaba un Honda Civic, negro. Desde que cometió el crimen hasta que descubrieron el cadáver, tuvo cerca de dos horas de ventaja. Pudo llegar, fácilmente, a zona limítrofe”, dijeron, entonces, efectivos del Cicpc.
Pero González maneja, hoy, otra información. “Giorgia no ha salido del Zulia, pero sí se ha estado moviendo. Los familiares de Maira piden justicia y están colaborando”, apuntó el jefe policial.
A esa hipótesis se suman otras. Ninguna ha sido descartada por los pesquisas del Cicpc, que mantienen en el radar el rostro de Giorgia, sonriente, como salía en imágenes de las redes sociales.
“Este caso lo voy a tratar como un cirujano, aquí está y de aquí la voy a sacar. Sin efecto invasivo y con menor daño colateral”, agregó el jefe policial.
Giorgia Castillo ingresó, la mañana del 27 de junio, al edificio Tuy, ubicado en la calle 75 con avenida 3H, y subió al apartamento 6B en el que Luis vivía con Maira. “A esa casa iban los hijos de Luis y Giorgia, procreados en el tiempo en el que estuvieron casados”, dijeron allegados.
El misterio de las llaves nunca ha sido resuelto. Leal explicó, mediante un comunicado que entregó en compañía de su abogado, que “ni frecuentaba a Giorgia ni ella tenía llaves de entrada al edificio o el apartamento”.
Lo que ocurrió quedó en el secreto. “Vecinos escucharon vidrios rotos y gritos”, contaron policías. “Al parecer, Maira y Giorgia discutieron. Entonces, ella dominó a la embarazada y la apuñaló hasta causarle la muerte”, agregaron.
Giorgia se llevó una herida. Testigos la vieron subir al Honda con una mano vendada con un trapo. Así huyó. Ya son dos meses en las sombras.