Iriannys Gil comentó: “ Luis había regresado hace 20 días para retomar la relación, pero ella le gritó que no quería seguir con él”. La pareja dejó una hija
A Leonelis Verde solo le bastaron dos episodios de agresión física para que tomara la decisión de abandonar a Luis Fernando Chinchilla, su pareja y padre de su niña.
Eso sucedió en Colombia. “Después que ella lo dejó, él siguió insistiendo. No aceptaba que mi hermana lo había dejado. Estaba obsesionado con ella”, fueron las pocas palabras que pudo ofrecer Iriannys Gil, mientras recordaba, llorando, a su hermana Leonelis.
Leonelis fue asesinada de dos balazos por su marido, la tarde del jueves, en la pieza que habitaba ubicada en el sector La Arreaga, de Maracaibo. Luis, en la misma habitación, se suicidó.
Llevaban cuatro años juntos. La relación que comenzó, en Mene Grande, siendo ella adolescente los llevó a aferrarse a la idea de que estarían juntos para siempre. De ambos, nació una hermosa niña, sin embargo, prefirieron tomar nuevos rumbos y salir del país para radicarse Colombia.
“Ellos venían teniendo problemas. La agresión verbal a él no le bastó, estando en Colombia, Luis golpeó en dos oportunidades a Leonelis. También la acosaba”, narró ayer una amiga de la joven, a las puertas de la morgue. La mujer prefirió no identificarse.
Leonelis había llamado a su hermana Iriannys para que la recibiera en la pieza donde vivía, pues quería salir adelante con su hija. “Ella llegó en mi casa hace tres meses y desde entonces, él no la dejó de atosigar”, narró la hermana.
Hace 20 días, Luis fue a buscarla y en medio de una fuerte discusión ella le gritó que no quería vivir más con él.
“ Yo le pedí a Luis que se fuera de mi casa y dejara de molestar a mi hermana. Lo saqué a la fuerza”, señaló Iriannys enardecida.
Ayer en la mañana, vecinos, conocidos y familiares de la joven de 18 años, se encontraban en las afueras de la morgue de LUZ. Entre lágrimas comentaban lo sucedido en La Arreaga.
“Mi madre está devastada. Jamás pensó que a su pequeña se la llevaría dentro de un ataúd. No hay palabras para describir este dolor”, susurró llorando Iriannys.
“Ellos estaban conversando tranquilamente. Como algunos habíamos estado el día en que Luis llegó enfurecido a reclamarle a Leonelis para que volvieran, estábamos pendiente. Él salió de la casa como si nada, por lo que nosotros nos confiamos”, recordaba la amiga.
Luis volvió armado y nadie lo notó. Se encerró con su pareja en la habitación y 4 disparos acabaron con la calma. La mató y se suicidó. Los cadáveres serán llevados a Mene Grande, de donde eran oriundos. Luis cumplía 22 años ayer.