Familiares de presos políticos mantienen un campamento frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas mientras esperan ser recibidos por el encargado de negocios, John Barrett, a quien piden que interceda por la liberación de detenidos civiles y militares. La protesta, integrada en su mayoría por mujeres, suma más de 90 horas de pernocta en los alrededores de la sede diplomática.
La vigilia pasó a protesta indefinida
La manifestación comenzó el domingo 7 como una vigilia, pero luego se convirtió en una protesta indefinida, tras el anuncio de que permanecerán en el lugar hasta recibir respuestas concretas. Los participantes instalaron colchones y carpas para exigir la intervención del gobierno estadounidense y se presentaron con fotografías de sus parientes, velas y banderas de Venezuela.
Los familiares insisten en que necesitan un encuentro con Barrett para que los escuche y ayude a destrabar la situación de los detenidos. Mientras tanto, la representación diplomática mantiene un monitoreo constante de las personas concentradas frente a la sede y les pregunta de forma periódica si se encuentran bien.
Denuncias por traslados y condiciones de reclusión
Los manifestantes cuestionaron las reubicaciones de privados de libertad desde El Helicoide realizadas a inicios de junio, al considerar que no representan una mejora en sus condiciones ni una respuesta a sus reclamos. Aseguran que esos traslados prolongan la incertidumbre sobre el paradero y el estado de los reclusos, en una situación que, según organizaciones de derechos humanos, afecta a más de 500 personas detenidas por motivos políticos.
