Horas después de los dos terremotos de magnitudes 7,5 y 7,2 que sacudieron a Venezuela este miércoles 24 de junio, decenas de caraqueños optaron por permanecer en plazas, parques y otros espacios abiertos como medida de precaución. La decisión estuvo marcada por el temor a nuevas réplicas y por la incertidumbre sobre el estado de las edificaciones donde habitan.
Uno de los principales puntos de concentración fue la Plaza de la Juventud, en Bellas Artes, donde llegaron familias con sillas, cobijas y algunas pertenencias para pasar la noche fuera de sus viviendas. El lugar, inaugurado en 2024 y ubicado junto a la Galería de Arte Nacional, se convirtió en un punto de encuentro para quienes prefirieron no regresar a sus apartamentos mientras avanzan las evaluaciones de daños y el monitoreo de la actividad sísmica.
Resguardo en áreas abiertas
En distintos sectores de Caracas, otros residentes permanecieron en plazas, lomas y áreas verdes cercanas a sus casas. También hubo personas que decidieron mantenerse dentro de sus vehículos, a la espera de información más precisa sobre el comportamiento de la actividad telúrica y sobre la seguridad de sus edificios. En redes sociales circularon imágenes de grupos familiares reunidos en espacios abiertos mientras aguardaban novedades.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó que los movimientos registrados correspondieron a un doblete sísmico, compuesto por un terremoto de magnitud 7,5 precedido 39 segundos antes por otro de 7,2. Tras un evento de esta magnitud, los especialistas advierten que pueden presentarse réplicas durante las horas o los días siguientes, aunque no es posible anticipar cuándo ocurrirán.
