En el Zulia, Parisi es sinónimo de velocidad. El circuito profesional de carreras lleva ese apellido como nombre, y el más notorio de los miembros de esa familia, Biagio Parisi, ha creado y dirigido, como experto en la materia, a policías (Polisur, Polimaracaibo, Cpbez), y ahora, gerencia la Secretaría de Seguridad y Orden Público.
No lo convencen tanto los números como la sensación colectiva. “Lo que importa es que la gente sienta seguridad, que estamos bajando los índices de delincuencia”, explica.
Nada fácil. El Zulia acumula seis crímenes múltiples, todos por encargo, en las tres primeras semanas de 2016. Los sicarios no cesan de disparar, en particular en tres municipios: Santa Rita, Miranda y La Cañada. Obviamente, el plomo alarma a la gente.
—El Zulia arrancó un año difícil, con crímenes múltiples en La Cañada y Santa Rita. ¿Qué pasa en esos municipios? —Indudablemente que alarma lo de La Cañada. Pero, si analizamos esto, es la misma guerra entre bandas: una banda mata a dos de una rival, y esa responde matándole dos a la mañana siguiente. Esos hechos traen como consecuencia la alarma que hemos visto en estos días y, por supuesto, la respuesta del Gobierno. Son básicamente tres o cuatro bandas que operan en esas zonas, y todo parte de la extorsión: se roban un carro y cobran un rescate, cobran vacunas para no atracar negocios, atacan a los pescadores por el tema del “buche”. La extorsión es la raíz y el fin de todo.
—¿Cómo se combate eso? —Lo conversamos la semana pasada con el ministro de Interior, en Caracas. A esas bandas no se les puede aplicar el mismo tratamiento que al delincuente común. Falta que los organismos del Gobierno nacional permitan controlarlos económicamente: por dónde se mueven sus fondos, hacerles investigaciones electrónicas, que permitan requerirlos internacionalmente, porque no estan solicitados por Interpol.
—¿Están identificados plenamente los jefes e integrantes de las bandas? —Sí, claro. Sabemos los nombres. el problema es, ¿dónde están? sabemos quiénes son y que tienen infiltradas nuestras instituciones. Hay que buscar una manera diferente de enfrentarlos.
— ¿Hacen ustedes acompañamiento a las alcaldías de estos tres municipios? Sus alcaldes hablan poco del tema de la seguridad. —No hablan porque, indudablemente, están asustados y amenazados, y de paso, viven en los pueblos donde gobiernan. Entonces, el trabajo de nosotros es librar hasta a las autoridades de esas amenazas. Por eso pedimos la ayuda del Gobierno nacional. Para darles la vuelta por donde haya que darles la vuelta.
—Va a cumplir tres meses al frente de la Secretaria de Seguridad. ¿Cómo va el balance? —Hay que preguntárselo a la gente. Te puedo decir, con cifras en la mano que, numéricamente, mejoró. Pero, te atreves a decirlo en algún lugar y te lanzan tomates. Hay dos ascendentes por manejar: la variable numérica, disminuir las cifras de los delitos y la otra es que la gente se sienta protegida. Hay un descenso de las cifras de las estadísticas del Cicpc en el Zulia en los últimos meses. Creo que la gente siente que hay un poco más de atención: ve un poco más de patrullas en la calle.
— ¿Cuál es la meta que persigue ? —Nos queda un año difícil, que comienza con una previsión de barril de petróleo a 23 dólares. Y si quieres resolver un problema se debe invertir dinero. El plan es muy revolucionario: vamos a una policía nueva. Buscamos un instituto autónomo, como son todas las policías que he creado y dirigido. Vamos a comenzar a llamar a gente nueva, a selección. No puedo adelantar más datos. Pero ese es el camino.
— Un proyecto que se basa en la experiencia de la primera Polisur… — Hasta más novedosa, porque ahora hay más tecnología. Eso lo vamos a usar al servicio de la seguridad. Ya viene la instalación del Ven911, todo se va a soportar en equipos de última tecnología. Pero vamos a reservarnos los detalles.
—¿Qué ha pasado con la construcción de la cárcel del Zulia, ubicada en San Francisco?— —Está parada. La arrancó el Gobierno nacional con mucha fuerza, pero se paralizó. Yo estimo que pueda tener no más del 25% de avance, quizá menos, es una estimación. La contratista, a raíz de la paralización de los trabajos, retiró a su personal y se han robado cosas. Se ha conversado con la ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Valera, para reiniciarla.
—Precisamente la Ministra Valera anunció “régimen de transición” en el retén de El Marite, el pasado 1° de junio… —Sí. Dijeron que lo iban a asumir y no se ha dado. Lo estamos manejando nosotros y tenemos una superpoblación de privados de libertad. He tratado de vaciar las policías, para darles operatividad, he transferido cerca de mil internos más y me falta meter mil más en El Marite, para desocupar las policías. A la misma velocidad no he podido transferir penados a las cárceles, por muchas causas. Ellos tienen que salir de aquí con una colchoneta, con una ropa, con un kit de limpieza personal, con su expediente completo. En muchos casos los detenidos no tienen cédula, un requisito para trasladarlos. Estamos trabajando con el Saime para sacarles su cédula, y también, en el tema de la aplicación de medidas sustitutivas, en tratar de desconcentrar un poco el tema de los delitos menores.
—¿Cuántos reclusos tiene el Zulia en este momento? —La cifra exacta es, según el parte que me hacen llegar, 2.929. El Marite: 2.129, Cabimas: 559 y San Carlos: 241. En total 2.721 hombres, 208 femeninas. De esa cifra, tengo cerca de 500 penados que son los que quiero enviar a las cárceles.
—¿Qué encontró el gobernador Arias Cárdenas en el Cpbez para que decidiera no delegar su dirección sino asumirla en persona? —No es tanto lo que encontró, sino que el gobernador, entendiendo que la seguridad de los zulianos es lo más importante, la asumió para aligerar los procesos administrativos. Ejemplo: hay una patrulla parada, bueno, cómprame los cauchos, ponla operativa. Agilizar procesos.
—El Cpbez se ve en Maracaibo, pero poco en San Francisco. ¿Están totalmente articulados los cuerpos? — En San Francisco, indudablemente, el alcalde dice que puede controlar el tema de la seguridad con su policía. Pero los cuerpos de seguridad están totalmente articulados, el que pida ayuda la tendrá. La seguridad es un tema integral. En homicidios, bajamos la curva, en robo de vehículos, encañonando al propietario, bajamos; el hurto de vehículos, subió. ¿Qué quiere decir eso? Que con todos los enfrentamientos que hemos tenido con los ladrones de carros, ellos estiman que es menos riesgoso hurtarlos. El alza no es significativa. —En el Lago ¿qué se hará?— — Fíjate. El Lago debe tener patrullaje aéreo. Es ambicioso, pero hacia allá vamos. Vamos a intensificar el patrullaje que tenemos ahorita. Ahí también entra la policía turística: porque si tenemos más seguridad vamos a traer más gente. Es un plan grande, macro. Con ese plan, me juego a disminuir en 70% la incidencia delictiva, en la primera fase.
—¿Cuando Biagio Parisi tenga sus metas cumplidas en cuanto a seguridad, volverá a correr carros?— —Ya Biagio está viejo para correr carros (risas). Me dedicaré a mi negocio. Lo que quiero es que la gente sienta que aporté a la región. Irme a mi familia. Pero antes, que la gente sienta eso.