Y. Rojas [email protected]
Todo parecía un día más en la rutina de Wuanyer José Muñoz Sierra, de 39 años, pero no lo fue. La muerte aguardaba por el prestamista, quien al llegar a un taller, en el sector Delicias Nueva, en Cabimas, donde fabricaban unas puertas, recibió tres impactos de bala en la cabeza.
“Él dejó a sus hijos en la escuela y fue para ese taller, a donde siempre iba, desde hace tiempo era cliente. Allí le estaban haciendo unas puertas. Lo que dicen es que dos hombres le dispararon”, contó una pariente, mientras esperaba a las afueras de la morgue forense del Hospital General de Cabimas.
“Lo que cuenta la gente es que esos hombres llegaron y se desayunaron. Todo hace ver que lo estaban esperando”, agregó la familiar sobre la forma cómo estos pistoleros lo “cazaron” ayer, a las 7:20 de la mañana.
Su familia no tiene conocimiento de amenazas o problemas que anunciaran riesgos para Wuanyer. “No sé si lo habían llamado para amenazarlo”, explicó la mujer.
“Él salió tranquilo a sus actividades normales. Llevó a sus hijos a la escuela y a su hijastra la dejó en el liceo”, reiteró la pariente sobre el desenvolvimiento de la víctima horas antes de su asesinato.
Muñoz llegó al taller, a donde, según versiones extraoficiales iba con frencuencia. Aparentemente, él estaba al frente de una cooperativa.
“Él era comerciante”, mencionó la familiar. “También prestaba dinero y tenía juegos de parley”, agregó la persona al describir las labores con las que Muñoz daba sustento a su familia.
Cuando lo abalearon, la noticia se corrió rápidamente en el sector Delicias Nueva, tanto que la mamá y el hermano de la víctima, quienes residen cerca, se enteraron y fueron a verificar.
“Lo encontraron con vida, todavía movía una mano, lo agarraon y los subieron a la camioneta de un amigo y se lo trajeron directo al hospital de Cabimas, pero cuando llegó ya no había nada que hacer, no tenía signos vitales”, explicó la familiar.
Donde le dispararon quedó estacionada su camioneta. La unidad estaba cerrada, aunque según el comentario desu familiar, “no aparece su teléfono ni el arma que él tenía, solo estaba el portaarmas”, detalló.
En el lugar del asesinato, varias versiones surgían, entre ellas, que presuntamente Múñoz trató de defenderse y disparó contra uno de sus homicidas. Ese dato no fue confirmado.
Múñoz dejó tres hijos con su actual pareja, con quien convivía desde hacía nueve años. Residía en el sector El Dividive.
El cadáver del prestamista fue trasladado a la morgue forense del Hospital General de Cabimas Adolfo Dempaire.
Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), de la subdelegación Cabimas, comenzaron la investigación del caso.
“No se descarta ningún móvil en este homicidio”, revelaron fuentes policiales. “La venganza y la resistencia al robo figuran como líneas de investigación”, explicó otro efectivo policial.