Sucesos

Una mujer apodada ‘La Gata’ ordenó balacera en Valle Frio donde murió niño

Solo veinte minutos faltaban para que cumpliera diez años. Ismael Alejandro Aguirre Gómez los esperaba feliz observado la luna, le encantaba hacerlo.  No quiso acostarse temprano, aunque no tenía reloj,  le dijo a su abuela que le avisara cuando fueran las 12:00 de la medianoche para festejar.

No hubo celebración. La infancia de Ismael, el niño que amaba jugar fútbol por las calles de arena de Valle Frío, se acabó prematuramente y de forma trágica. El dolor tocó la puerta del hogar.  

El pequeño  murió de un balazo en su hombro izquierdo, cuando cuatro criminales dispararon “a diestra y siniestra” buscando a su primo segundo; un adolescente apodado “El Meme”, quien presuntamente había cometido un  robo.

La  calle 80 del callejón San Jaime, en Valle Frío,  parecía un campo de batalla, la noche del miércoles. En el barrio llovían las balas,  las detonaciones alertaron a los vecinos; todos se escondieron, menos Ismael. La inocencia del pequeño lo llevó a pensar que aquel sonido incesante de los disparos eran “fuegos artificiales”, y en un instante, que permaneció asomado a la ventana, perdió la vida.

Edgar Antonio Gómez López, abuelo y padre — de crianza— del pequeño, saca fuerzas de donde no las tiene. Es valiente y conteniendo las lágrimas, cuenta con detalle los minutos en los que le arrebataron “a la luz de su vida”. 

Los cuatro criminales — tres hombres y una mujer — llegaron escurridizos al callejón San Jaime. Sin perder tiempo, se encaramaron al techo de una pequeña casa de paredes azul y dispararon contra el hogar de Ismael.  Todos los implicados en el homicidio están identificados por los detectives del Cicpc.  Ronald Graterol, alias “Negrito Mamá Osa”,  hacía las detonaciones con una pistola.   Juan José Carreño Viloria, “El Papá Oso”,  vigilaba la zona, mientras que su hija, Roselyn Chiquinquirá Carreño Figuera, de 30 años, alias “La Gata”, daba las órdenes. 

“Disparen bastante, que esa lacra tiene que morirse”, decía la criminal, una mujer descrita como “voluptuosa” y “operada”.

Aunque los vecinos gritaban que no dispararan, porque había un niño. “La Gata” respondía: “¡A mis co…  quién esté en esa casa!”.

Cuando cesaron las balas. El abuelo levantó a su nieto del piso de la sala de su humilde vivienda. El cemento frisado ya estaba bañado en sangre.

El hombre le tocó la puerta a un conocido que tiene un viejo carrito por puesto y le pidió que  lo llevara junto a su nieto al Hospital Coromoto.

Ismael  Alejandro luchó por su vida en el día de su cumpleaños, ya  eran más de las 12:00 de la madrugada de ayer, cuando el pequeño guerrero iba respirando aferrado a la vida, en el asiento trasero del carrito. Resistió hasta que no  pudo más y, antes de entrar a la emergencia del  “Coromoto”, falleció.

La morgue del centro médico estuvo repleta de dolientes toda la madrugada. Los familiares se abrazaban y daban consuelo. Como los homicidas son conocidos en el barrio, a los detectives del Cicpc se les facilitó el trabajo.

“La Gata” fue la primera en caer presa. Aunque “cantó” el lugar donde estaban escondidos sus compinches, cuando la policía llegó a sus casas, ya no estaban. Los siguen buscando.

“A Ismael lo extrañaré cada uno de mis días. Lo amaba,  como  a todos mis nietos” decía el abuelo. “Celebrará su cumpleaños en el cielo con Dios”.

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