En isla de Toas recibirán sepultura la abuela Fidia Iris Espina y sus nietos Davianna Lourdes Acosta Piñeiros (26) y Saidcarlos David Piñeiro. Así lo ratificaron, la mañana de este martes 3 de septiembre, vecinos de la familia.
A Fidia, una septuagenaria caritativa, y a los dos nietos los asesinaron a puñaladas la madrugada del domingo 1-S, en su apartamento del conjunto residencial Las Delicias, vecino del elevado del mismo nombre y del camposanto El Cuadrado.
Este escalofriante triple homicidio ha conmovido a los marabinos.
En el edificio donde vivían dicen que los nietos de Fidia eran «especiales».»Tengo entendido que eran esquizofrénicos, Saidcarlos David Piñeiro tenía en menor grado», comentó una vecina.
Para todos en la zona sigue siendo una incógnita cómo pudo desatarse esta tragedia, sin que nadie haya socorrido a las víctimas.
– «Nosotros escuchamos los gritos en la madrugada, nos pareció que eran más intensos que otras veces; pero los nietos de Fidia eran especiales y gritaban mucho, eso era normal en ese apartamento… No nos resultó extraño», había dicho una mujer que reside en el mismo edificio donde ocurrió este triple crimen.
El amanecer del domingo, primer día de septiembre, no trajo nada distinto para los residentes de «Las Delicias». A media mañana la historia fue otra.
– «Una nieta de Fidia llegó al apartamento 8-05 y al no abrirle nadie, forzó la puerta. Entró y halló los tres cadáveres. Dijeron que fue en la sala donde los dejaron», comentaba un par de hombres el lunes 2-S.
¿Quién mató a la abuela Fidia y a sus nietos? es la pregunta que se hace Maracaibo entera.Al parecer, del apartamento se llevaron un celular y una laptop. Pero… ¿por qué tanta saña?
A los esposos jóvenes que, según los vecinos de Fidia, vivían con ella, Davianna y Saidcarlos, no los han vuelto a ver. Esperan que no tengan nada que ver con esta desgracia.
La pareja, como describen, vende chupetas, cigarros y café en la avenida 16.
A la mujer, de 1,60 metros, cabello castaño, delgada y ojos claros, la veían con frecuencia ir y venir con el termo y de carro en carro por toda la ’16’. «Vendía cigarros y café a los que esperaban surtirse de gasolina en la estación de servicio Maracaibo (antes Benavides)», afirman en la comunidad.
Al hombre, también delgado y de 1,70 m, lo recuerdan «esquivo… no conversaba mucho».
– «Ni Lourdes, la madre de los muchachos asesinados sabía que esa pareja vivía en el apartamento de Fidia. Se enteró el mismo domingo», dijo una vecina de esta familia golpeada por este escalofriante triple asesinato.