Las personas que conviven comparten más microbios de la boca y del intestino entre sí que con otros miembros de su comunidad, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Trento, en Italia, publicado en la revista Cell Press Blue. La investigación apunta a que este intercambio podría tener efectos sobre la salud y abrir la puerta a terapias más precisas dirigidas a la microbiota.
Cómo se midió el intercambio microbiano
El trabajo analizó los microbiomas orales e intestinales de 430 personas distribuidas en 207 hogares de Italia y Fiyi. Luego, los investigadores compararon las cepas presentes en quienes compartían vivienda con las de personas que no convivían.
Los resultados muestran que, sin importar el tipo de vínculo, hermanos, padres e hijos comparten una cantidad similar de cepas microbianas. En cambio, las parejas sentimentales presentan un intercambio todavía mayor de bacterias orales, un fenómeno que los científicos atribuyen probablemente a los besos.
Según explicó Vitor Heidrich, primer autor del estudio y biólogo computacional, las personas con quienes se comparte el hogar pueden influir de manera importante en los microbiomas, con posibles consecuencias para la salud.
