Un comunicado advierte que los filtros de cigarrillo liberan toxinas y agravan la contaminación en playas y agua potable. También propone cinco medidas para reducir el daño.
Una sola colilla de cigarrillo puede contaminar hasta 1.000 litros de agua, al liberar nicotina y más de 7.000 productos químicos tóxicos en el entorno marino y en el agua potable urbana.
El dato forma parte de un comunicado de un laboratorio farmacéutico, que alerta además sobre el impacto de estos residuos en las playas y sobre los riesgos para niños y mascotas.
Un residuo pequeño con un impacto enorme
Según el comunicado, las colillas desechadas anualmente en todo el mundo alcanzan 4,5 billones. Sus filtros de acetato de celulosa son de plástico no degradable, por lo que se consideran la segunda forma de contaminación plástica más importante del planeta.
El texto añade que esta contaminación consume 22.000 millones de toneladas de agua, destruye 600 millones de árboles al año y cuesta más de 8 millones de vidas anuales.
Los riesgos en la playa y las cinco recomendaciones
La advertencia pone el foco en los residuos de esta industria en las playas españolas. El comunicado sostiene que los niños pueden quedar expuestos porque los residuos químicos del tabaco se adhieren a juguetes, ropa y superficies mucho tiempo después de que el cigarrillo se haya apagado.
También señala que las mascotas corren riesgo si ingieren colillas o entran en contacto con el llamado humo de tercera mano que impregna la arena.
Para reducir esos efectos, propone cinco recomendaciones: identificar el automatismo de fumar, proteger a niños y mascotas, recoger siempre las colillas, sustituir el cigarrillo de después de comer por un paseo por la orilla y buscar apoyo profesional para dejar de fumar.
El comunicado afirma que el deseo intenso de fumar dura solo entre 1 y 2 minutos, y que dejar el hábito reduce en un año el riesgo de cardiopatía coronaria al 50 % y mejora la función pulmonar en pocas semanas.