Elegir el tono de cabello adecuado puede marcar una diferencia sustancial en la imagen a partir de los 50 años. La estilista y experta en color Montse Charro, del Salón Alberto Cerdán, explica que el objetivo principal al cambiar de color debe ser aportar luminosidad y armonía al rostro.

Claves

  • Los tonos beige, miel y caramelo aportan calidez y luz sin contrastes excesivos.
  • Los colores demasiado oscuros o planos tienden a endurecer las facciones y apagar el rostro.
  • Las mechas face framing son grandes aliadas para dirigir la luminosidad de forma natural.
Tonos miel y caramelo: claves capilares para rejuvenecer a los 50

Colores que suavizan e iluminan las facciones

Beige, miel, arena, caramelo suave o marrones luminosos son algunos de los tonos recomendados para conseguir un resultado favorecedor. Según la experta, estos matices funcionan muy bien porque aportan calidez y luz sin crear un contraste excesivo. Además, señala que los tonos demasiado planos endurecen los rasgos, mientras que los colores con dimensión y movimiento resultan mucho más acertados para acompañar la piel.

Por el contrario, los tintes negros o los castaños excesivamente oscuros restan frescura. Con el paso de los años, la piel pierde parte de su luminosidad natural y un tono muy oscuro hace que el rostro se vea más apagado. No obstante, un castaño profundo puede seguir siendo una opción válida si cuenta con brillo, dimensión y matices que reflejen la luz.

Tonos miel y caramelo: claves capilares para rejuvenecer a los 50

Técnicas estratégicas y el papel de la piel

No es necesario aclarar toda la melena para conseguir un efecto más luminoso. Trabajar el contorno del rostro con mechas face framing, que se concentran en los mechones alrededor de la cara, permite dirigir la luz sin modificar la base por completo. Con uno o dos tonos más claros que la base y una buena difuminación, se logra una transición natural que aporta frescura.

En cuanto al tono de piel, Montse Charro aconseja orientarse según el subtono, prefiriendo los tonos dorados y caramelo para pieles cálidas, y beiges neutros o rubios ceniza suaves para las frías. Sin embargo, recuerda que también influyen el color de ojos y la base natural del cabello, por lo que desaconseja clasificar a una persona únicamente bajo una sola categoría.