En Venezuela, informarse forma parte de la rutina diaria de muchas personas, pero la exposición constante a noticias sobre crisis, conflictos e incertidumbre también puede convertirse en una fuente de estrés, ansiedad y cansancio emocional.
El impacto de la alerta permanente
María Fernanda Ciavaldini explicó que el cerebro no distingue entre una amenaza real y una imaginaria, por lo que el cuerpo puede reaccionar como si el peligro estuviera presente. Cuando el consumo de contenidos sobre conflictos, crisis políticas o problemas sociales se mantiene durante horas o incluso días, el organismo libera cortisol de manera prolongada, con desgaste físico y mental.
La especialista advirtió que esa exposición sostenida mantiene a la persona en un estado de alerta constante y, con el tiempo, puede derivar en síntomas de ansiedad, agotamiento emocional e incluso cuadros clínicos.
La falsa sensación de control

Ciavaldini señaló que una parte importante del consumo excesivo de información responde a la búsqueda de certezas en contextos inciertos. Muchas personas se acercan repetidamente a redes sociales y portales informativos porque creen que, al saber más, podrán anticipar escenarios negativos o prepararse mejor para ellos.
Sin embargo, esa dinámica produce una sensación de control solo momentánea. La persona siente alivio por estar al tanto de todo, pero poco después vuelve la preocupación y el ciclo se repite.
En el caso venezolano, ese efecto puede ser todavía más fuerte porque buena parte de las causas de incertidumbre están ligadas a la vida cotidiana. La psicóloga afirmó que hay variables que no se pueden controlar y que inciden de forma directa en el día a día, como los servicios públicos, la economía o la dificultad para planificarse a largo plazo.
Entre informarse y proteger el bienestar
Miguel Tortorza, ingeniero venezolano de 34 años, reconoció que en algunos momentos ha sentido la necesidad de limitar su consumo de información. Recordó que durante las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024 y tras los acontecimientos ocurridos la madrugada del 3 de enero de 2026 pasó largas horas pendiente de las actualizaciones en redes sociales y medios digitales.

Con el paso de los días, aseguró que ha tenido que reducir el uso del celular porque la información puede resultar muy confusa y contradictoria. Aunque considera difícil desvincular la vida cotidiana de las noticias en Venezuela, afirmó que aprendió a establecer límites para evitar que la actualidad absorba por completo su atención.
Actualmente revisa las noticias en la mañana y antes de dormir en la red social X, así como en páginas web y redes sociales de medios de comunicación. También procura reservar algunas plataformas exclusivamente para el entretenimiento, como TikTok e Instagram.
Hacer pausas también cuenta
Ciavaldini insistió en que desconectarse temporalmente de las redes sociales o reducir las notificaciones puede ser una estrategia saludable para cuidar el bienestar emocional. Aclaró que esta práctica no significa ignorar la realidad ni vivir al margen de lo que ocurre, sino establecer límites conscientes al consumo de información.
Según explicó, apagar las notificaciones o hacer pausas ayuda a cortar un ciclo que mantiene al cuerpo en alerta permanente y le permite al cerebro descansar.
La psicóloga recomendó fijar horarios específicos para informarse y dedicar tiempo a otras actividades que favorezcan el descanso mental, como compartir con familiares, practicar deportes o desarrollar pasatiempos. En el caso de Tortorza, ver películas y hacer ejercicio se han convertido en herramientas para alejarse temporalmente del celular. Además, procura evitar revisarlo mientras realiza actividades recreativas o deportivas.
