Eli Lilly desarrolla la retatrutida, un medicamento experimental para la obesidad y la diabetes tipo 2 que, además de reducir el apetito y mejorar el control de la glucosa, también busca aumentar el gasto energético y favorecer la quema de grasa. La molécula ha llamado la atención no solo por sus resultados preliminares, sino también porque una solicitud de acceso compasivo para un paciente no identificado abrió paso a especulaciones sobre Donald Trump, que luego fueron desmentidas por la Casa Blanca.
Un acceso excepcional a un fármaco en investigación
De acuerdo con la información difundida por STAT News, Eli Lilly y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizaron que una persona accediera al medicamento mediante el programa de uso compasivo, una vía pensada para pacientes con enfermedades graves o potencialmente mortales que no tienen otras opciones disponibles. La identidad del beneficiario permanece reservada, pero los rumores apuntaron al expresidente estadounidense.
La revista especializada indicó que el caso despertó interés entre altos funcionarios sanitarios, lo que alimentó la idea de que se trataba de alguien con conexiones relevantes. Sin embargo, la Casa Blanca negó que la solicitud estuviera vinculada con el presidente. Kush Desai, subsecretario de prensa, escribió en X que “esta solicitud no fue para el Presidente” y añadió que no deberían desmentirse “especulaciones sin fundamento”.
Cómo actúa la retatrutida
La propia farmacéutica la describe como un agonista triple de receptores hormonales en fase de investigación. Según el endocrino Javier Martínez, de HM Hospitales, su diferencia frente a otros tratamientos actuales es que actúa sobre tres vías hormonales a la vez: GLP-1, GIP y glucagón. Ese mecanismo, explica, puede traducirse en menor apetito, mejor control metabólico y una pérdida de peso significativa.
Martínez sostiene que los ensayos clínicos preliminares han mostrado reducciones de peso cercanas al 24 % del peso corporal, lo que la coloca entre las terapias más prometedoras dentro de los fármacos que imitan señales naturales del intestino relacionadas con la saciedad y el metabolismo. Aun así, el especialista insiste en que no se trata de una solución aislada ni de un medicamento milagroso.
Resultados del estudio TRIUMPH-1
En mayo de 2026, Eli Lilly presentó resultados preliminares del estudio TRIUMPH-1, de fase 3, realizado en 2.339 adultos con obesidad o sobrepeso. Los participantes tenían un peso medio de 112,7 kilos y recibieron una dosis inicial de 2 mg, que luego se elevó progresivamente hasta 4 mg, 9 mg o 12 mg.
A la semana 80, quienes recibieron 4 mg perdieron una media de 21,4 kilos; los de 9 mg, 29,2 kilos; y los de 12 mg, 31,9 kilos. En este último grupo, el 65,3 % logró que su IMC bajara por debajo del umbral de obesidad, y la circunferencia abdominal se redujo en promedio 24,1 centímetros. Dos años después, los pacientes que continuaron con la dosis más alta habían perdido una media de 38,5 kilos, además de mostrar mejoras en presión arterial sistólica, triglicéridos, colesterol no-HDL y proteína C reactiva de alta sensibilidad.
Advertencias sobre el rebote y los efectos adversos
Pese a esos resultados, Martínez advierte que el control nutricional sigue siendo clave. Plantea que el objetivo no debe limitarse a bajar de peso, sino a mejorar la composición corporal, preservar masa muscular, corregir déficits nutricionales y sostener hábitos de vida saludables. Según afirma, sin intervención nutricional, ejercicio de fuerza y educación alimentaria, el efecto rebote puede ser importante.
El endocrino también subraya que todavía no se conocen con claridad los posibles efectos secundarios del fármaco. Como referencia, menciona la tirzepatida, a la que describe como el tratamiento más avanzado por ahora, pero que estaría provocando pancreatitis graves en algunos pacientes. Por eso, insiste en que la retatrutida, aunque prometedora, sigue en una fase de precomercialización y su balance entre eficacia y seguridad aún debe demostrarse.