Controlar el estrés
El primer factor que Bolós identifica es el estrés, el disparador número uno de la inflamación. Comer con prisa, ansiedad o culpa eleva el cortisol, favoreciendo la retención de líquidos y la acumulación de grasa abdominal. Por eso, aprender a comer con calma se vuelve tan importante como elegir bien los alimentos.
Evitar la restricción excesiva
Bolós advierte que restringir la ingesta de alimentos puede generar más inflamación. Cuando el cuerpo percibe escasez, aumenta la ansiedad y el cortisol, alterando los procesos digestivos y hormonales. La clave es comer suficiente para restablecer el equilibrio.
Ejercicio físico equilibrado
El tercer hábito se centra en la actividad física. Bolós recomienda moderar el cardio intenso diario y optar por caminatas con pendiente, entrenamiento de fuerza o actividad de baja intensidad constante. Este tipo de ejercicio mejora la circulación y reduce la sensación de inflamación sin sobrecargar el sistema nervioso.
Hipopresivos para la zona abdominal
La técnica de hipopresivos trabaja la respiración, la postura y el suelo pélvico. Bolós sostiene que un diafragma rígido puede afectar la movilidad interna y contribuir al abdomen hinchado. La práctica consciente de estos ejercicios favorece una mejor organización corporal.
Alimentación antiinflamatoria y regularidad
El quinto hábito combina una dieta antiinflamatoria con la regularidad en las comidas. Bolós propone incluir proteína en cada comida, priorizar verduras, fruta, cereales integrales y grasas saludables como el aceite de oliva, y reducir ultraprocesados, alcohol y fritos. Comer de forma estable ayuda a mantener los niveles de energía y a evitar picos de hambre que desregulan el organismo.
