La doctora Candy Hernández, médico estético y directora de Candhé Clinic, explica cuáles son los errores más frecuentes al aplicar el protector solar y por qué el factor de protección solar (FPS) indicado en el envase puede verse reducido si no se utiliza correctamente.
Errores más frecuentes al aplicar el protector solar
Según la doctora Hernández, los errores más comunes son:
- Aplicar menos cantidad de la necesaria.
- Olvidar zonas clave como las orejas, el cuello, los párpados o el escote.
- No reaplicar el protector durante el día.
- Confiar en que un SPF alto compense una mala aplicación.
¿Por qué no basta con elegir un SPF 50 si no se aplica correctamente?
El factor de protección solar que figura en el envase se obtiene en condiciones de laboratorio utilizando una cantidad muy concreta de producto. Si se aplica menos cantidad de la recomendada, la protección real se reduce de forma importante. Un SPF 50 mal aplicado puede acabar protegiendo mucho menos de lo que se espera.
¿Cuánta cantidad de protector solar deberíamos utilizar en el rostro?

La recomendación general es utilizar aproximadamente 2 mg por centímetro cuadrado de piel. En la práctica, para rostro y cuello equivale a la conocida regla de los dos dedos: dos líneas completas de producto sobre los dedos índice y corazón. Esta cantidad suele sorprender porque es bastante mayor de la que la mayoría de las personas utiliza habitualmente.
¿Hay gestos cotidianos que disminuyan la eficacia del protector sin que nos demos cuenta?
Sí. Tocarse la cara con frecuencia, secarse con una toalla, el roce de las gafas, una gorra o la ropa, la sudoración, practicar deporte o incluso apoyar la cara sobre las manos van retirando progresivamente el producto de la piel. Además, muchas personas olvidar reaplicarlo después de cualquiera de estas situaciones.
¿Cada cuánto tiempo habría que reaplicarlo para mantener el nivel de protección prometido?
Como norma general, se recomienda reaplicarlo cada dos horas durante la exposición solar. Sin embargo, si hay sudoración intensa, se toma un baño, se realiza ejercicio físico o se se seca con una toalla, hay que hacerlo antes, incluso aunque el producto sea resistente al agua.
Principales errores que hacen que el FPS deje de ser el indicado en la etiqueta
- Aplicar menos cantidad de la necesaria.
- No reaplicarlo con la frecuencia adecuada.
- Olvidar zonas expuestas como el cuello, las orejas, los párpados o las manos.
- No usarlo en días nublados pensando que el sol no hace daño.

La doctora Hernández insiste en que el protector solar es uno de los productos antienvejecimiento y preventivos más potentes que tenemos, pero solo funciona al nivel que promete cuando se utiliza adecuadamente. De hecho, la diferencia entre una buena y una mala aplicación puede ser mucho mayor que la diferencia entre utilizar un SPF 30 o un SPF 50.
Productos mencionados en el artículo
UV Sport Bruma SPF 50+, La Roche‑Posay
Facilita una reaplicación rápida, ultra‑ligera y cómoda durante entrenamientos o competiciones gracias a su formato en spray de absorción inmediata.
Protector Solar Corporal SPF 50, Alma Secret
Protector solar mineral con textura ligera, water resistant, fácil de extender y sin el rastro blanco que los hacía poco apetecibles. Filtros físicos 100 % de origen natural, sin nanopartículas, certificado Ecocert, apto para toda la familia a partir de los 3 años. Precio: 35,10 euros.
The Milky Sunscreen SPF 50, Tatcha
Fotoprotección FPS 50+ diaria en una textura avanzada y ligera como la leche que se absorbe en el rostro y deja un acabado aterciopelado. Formulada con ectoína, vitamina E (encapsulada en lípidos idénticos a los de la piel para facilitar su liberación) y extracto de aloe vera de Okinawa, esta fórmula ayuda a suavizar imperfecciones como manchas oscuras, rojeces y marcas de la edad, proporcionando además hidratación y calma a la tez. Precio: 55 euros.
