El organismo requiere minerales en cantidades reducidas, pero su aporte es clave para sostener funciones vitales. Estos nutrientes participan en la formación de huesos, el transporte de oxígeno, la defensa inmunitaria, la salud muscular y el equilibrio hormonal.
Una presencia indispensable en la dieta
Su importancia no depende del volumen en que se consumen, sino del papel que cumplen dentro del cuerpo. Cada uno contribuye a mantener procesos básicos que permiten el funcionamiento adecuado del organismo.
Por esa razón, incorporarlos a través de una alimentación variada resulta fundamental para cubrir las necesidades diarias y apoyar el equilibrio general de la salud.
