La ciencia está desplazando el foco de cuántas horas dormimos a otro factor menos vigilado: la regularidad del sueño. Un estudio citado en Sleep concluyó que ese patrón puede predecir mejor el riesgo de muerte que la duración del descanso.
La hora de acostarse y levantarse también cuenta
Durante años, la conversación sobre descanso se ha concentrado en sumar entre siete y nueve horas por noche. Sin embargo, el material consultado señala que dormir menos de siete o más de nueve horas se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar algunas enfermedades y con una mayor mortalidad.
El punto que gana peso en los estudios más recientes es otro: la regularidad en los horarios de sueño-vigilia diarios. Esa constancia se asocia con una menor mortalidad por todas las causas, incluidas las muertes por cáncer o por problemas cardiovasculares, según el texto.
Qué puede alterar un sueño irregular
El artículo advierte que un patrón de sueño irregular puede desincronizar los ritmos circadianos respecto a los estímulos ambientales. Entre los efectos mencionados aparecen problemas cardiometabólicos, alteraciones del estado de ánimo y envejecimiento epigenético.
También se indica que los horarios irregulares pueden alterar el metabolismo, la presión arterial y la inflamación. Según el texto, esa desorganización del descanso hace que el cuerpo libere hormonas como el cortisol en momentos inadecuados, con impacto sobre la regulación de la glucosa y un posible aumento del riesgo de hipertensión, inflamación crónica y resistencia a la insulina.
Lo que sugiere el estudio citado
La investigación referida en el artículo, publicada en 2024, sostiene que tanto la cantidad como la regularidad del sueño influyen en el metabolismo y en el desarrollo de distintas patologías. La conclusión práctica que recoge el texto es mantener horarios parejos para acostarse y levantarse cada día.
Además, se afirma que un horario estable favorece la salud metabólica y cardiaca, fortalece el sistema inmunológico, mejora la función cognitiva y ayuda a estabilizar los procesos de consolidación de la memoria.