Salud

La compra compulsiva puede esconder un trastorno de control del impulso

La psicóloga de Blua de Sanitas, Diana Camín, advirtió que la dificultad para controlar el impulso de comprar, la repetición de esa conducta y el malestar…

La compra compulsiva puede esconder un trastorno de control del impulso

La psicóloga de Blua de Sanitas, Diana Camín, advirtió que la dificultad para controlar el impulso de comprar, la repetición de esa conducta y el malestar o las consecuencias que deja después pueden ser señales de oniomanía, también llamada trastorno de compra compulsiva.

Un patrón que se repite

Camín explicó que este comportamiento suele seguir una secuencia reconocible: antes de comprar aparece inquietud o una idea persistente sobre el producto; durante la compra se produce un alivio inmediato y, después, surge el malestar. Ese recorrido refuerza la conducta, porque la persona termina utilizando las compras como una forma de manejar emociones difíciles.

Una conducta difícil de identificar

La especialista señaló que no siempre resulta sencillo detectar el problema, en parte porque las compras forman parte de la normalidad social y, con frecuencia, se interpretan como falta de organización, un capricho o una mala gestión del dinero. Esa percepción puede retrasar la búsqueda de ayuda psicológica.

También advirtió que, cuando la compra compulsiva se mantiene en el tiempo, el efecto no se limita al gasto. La pérdida de control puede afectar la autoestima, generar tensión en las relaciones personales e incluso alterar el descanso, ya que la preocupación aparece después de comprar.

Señales para diferenciar necesidad y impulso

Entre las recomendaciones para detectar este patrón, los especialistas proponen distinguir entre necesidad y oportunidad. Antes de comprar, conviene preguntarse si el producto se habría adquirido sin descuento, para saber si la decisión responde a una necesidad real o al temor de perder una oferta.

También sugieren identificar qué emoción aparece antes del impulso. La urgencia por comprar suele surgir después de momentos de tensión, soledad o frustración. Reconocer ese detonante ayuda a separar una compra planificada de una respuesta emocional automática.

Otras medidas que pueden ayudar son esperar unas horas antes de completar una compra online, eliminar las tarjetas guardadas o desactivar los avisos comerciales. Estas acciones no resuelven el problema por sí solas, pero sí reducen la impulsividad y dan más margen para decidir.

La culpa como señal de alerta

Camín indicó que también es importante revisar la relación con la culpa. El malestar posterior, la vergüenza, la ocultación de compras o las promesas repetidas de cambio pueden ser señales de que se ha perdido el control.

Si la conducta se repite con frecuencia y no es posible frenar el impulso, la recomendación es acudir a un profesional de la salud mental, de forma presencial o mediante videoconsulta. Ese especialista puede evaluar la situación y ayudar a encontrar otras maneras de manejar el malestar sin recurrir a compras que luego generen culpa o malestar emocional.

Más en Salud