El calor extremo no solo agota: también puede afectar al cerebro. El médico y psiquiatra Fernando Mora advirtió que las altas temperaturas interfieren en la actividad neuronal, alteran la concentración y pueden intensificar síntomas de ansiedad y depresión.

El cerebro también sufre con las altas temperaturas

Según explicó en sus redes sociales, el cerebro es “tremendamente sensible” a los cambios de temperatura. Cuando el calor sube de forma importante, puede interferir en la actividad de las neuronas e incluso inflamarlas.

En ese escenario, dijo, se altera la concentración, baja el rendimiento y aumenta la irritabilidad. También pueden agravarse la confusión, la desorientación y la agitación en personas con patologías neurológicas previas.

El médico añadió que, si la temperatura corporal no desciende, los cambios estructurales en las neuronas pueden llegar a ser irreversibles cuando se alcanzan los 40 ºC.

Tres medidas para reducir el impacto del calor

Mora propuso tres medidas sencillas para enfrentar el calor y evitar que afecte de forma negativa al organismo.

  • Consumir alimentos ricos en agua y electrolitos, como sandía, pepino o apio.

  • Refrescarnos antes de dormir, mojando con agua fría las palmas de las manos, la nuca o la frente.

  • Hidratarnos de forma continua y beber agua aunque no tengamos sed, porque la sed indica que faltan líquidos.

El especialista relacionó estas recomendaciones con la necesidad de prevenir daños que, con el paso del tiempo, pueden convertirse en problemas mayores. El estudio citado por la nota puede consultarse en Journal of Sport and Health Science.