El número de personas con acné ha aumentado en los últimos años y ya no se limita a la adolescencia. El fenómeno se observa con más fuerza en mujeres jóvenes y en la mediana edad, según la explicación del cuidado de la piel que recoge la nota.
Un problema que dejó de ser exclusivo de la adolescencia
El acné y la tendencia a la aparición de granitos se describían como alteraciones típicas de la adolescencia, pero ahora se presentan con más frecuencia en personas de distintas edades. La nota señala que el incremento se nota especialmente en mujeres jóvenes y en la mediana edad.
El origen está en la obstrucción del conducto de salida de las glándulas sebáceas. Si solo se taponan, aparecen espinillas o puntos blancos y negros. Cuando el exceso de grasa se combina con las bajas defensas de la piel, las glándulas se llenan de bacterias, entre ellas Cutibacterium acnes, y se produce la infección.
Mascarilla, estrés y teletrabajo entre los sospechosos
Durante la pandemia, el uso de la mascarilla provocó un aumento del acné, conocido como maskné. En pieles grasas o con tendencia acneica, el roce continuo favoreció infecciones como el acné o la rosácea.
La nota también menciona otros factores asociados al repunte: el teletrabajo, por el sedentarismo y la alimentación inadecuada; el abandono de la dieta mediterránea; el consumo de medicamentos como el ibuprofeno; la contaminación ambiental y el calentamiento global; los disruptores endocrinos; el uso de cosméticos inadecuados; y el estrés, que eleva el cortisol y favorece una piel más grasa.
Soluciones preventivas y tratamiento médico
Frente a este escenario, la nota sostiene que el conocimiento de la fisiología cutánea permite respuestas preventivas desde la cosmética y soluciones médicas en los casos más desarrollados. El enfoque apunta a actuar sobre los factores que agravan la piel antes de que el cuadro avance.
