Estados Unidos sigue de cerca el caso de una técnica de laboratorio rusa que murió en un centro de investigación de la peste en Siberia, mientras las autoridades rusas aseguran que no hay signos de una emergencia sanitaria.
Lo que dijo Washington
Marco Rubio expresó preocupación por la posibilidad de que el incidente haya favorecido la propagación de la peste neumónica, aunque aclaró que no ve motivos para alarmarse. “Lo estamos monitoreando de cerca”, dijo al responder sobre el caso.

La versión de Rusia
El gobernador de Irkutsk, Ígor Kobzev, informó que la causa de muerte fue una “neumonía de etiología indeterminada” y que no se hallaron “microorganismos” vinculados al trabajo de la mujer en sus “muestras biológicas”.
Rospotrebnadzor, el organismo ruso de supervisión de la salud y protección al consumidor, indicó que un equipo de bioseguridad inspeccionó el Instituto Antipeste de Siberia y el Lejano Oriente, ubicado en Irkutsk, y no encontró ninguna situación de emergencia.

La semana pasada, medios rusos señalaron que unas 200 personas que habían estado en contacto con la fallecida seguían bajo observación médica como medida de precaución. Kobzev añadió que no se ha registrado ningún otro caso entre el personal del instituto que requiriera atención médica.
Qué se sabe del caso
Informes no confirmados apuntaron a que la mujer se enfermó después de romper un tubo de ensayo con el patógeno o tras una expedición a una zona donde la peste circula entre roedores salvajes. Según los medios rusos, se llamaba Daria y tenía veintitantos años.
La mujer había visitado recientemente Buriatia, en la frontera con Mongolia. También se informó de que cuatro países de Asia Central reforzaron sus controles sanitarios: Kazajistán, Tayikistán y Kirguistán intensificaron la vigilancia en los pasos fronterizos, mientras Uzbekistán instaló centros de cuarentena.




