Ashwagandha: qué se sabe del suplemento y sus riesgos
La planta se vende como ayuda para bajar el estrés, pero la evidencia es limitada y hay señales de efectos adversos, sobre todo en tiroides e interacciones médicas.
La ashwagandha se ha ganado un lugar en la industria del bienestar como supuesto aliado contra el estrés, pero la evidencia disponible sigue siendo limitada y no está libre de dudas. Se trata del arbusto Withania somnifera, usado desde hace siglos en la medicina ayurvédica y hoy presente en gomitas, polvos y cápsulas.
Los estudios más citados apuntan a una posible reducción del estrés y la ansiedad, aunque con efectos modestos. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de Estados Unidos advierte que muchos de esos trabajos han tenido muestras pequeñas, preparaciones distintas y seguimiento corto, por lo que la evidencia sobre la ansiedad aún no es concluyente. Además, la mayoría de las investigaciones se ha limitado a periodos de hasta tres meses.
Una planta con beneficios limitados y efectos posibles
Un metaanálisis de 2024 encontró que la ashwagandha reducía el estrés y la ansiedad frente a un placebo, pero con resultados mínimos. El problema es que la misma sustancia que podría explicar parte de ese efecto también se ha relacionado con reacciones no deseadas, entre ellas nerviosismo, ansiedad y alteraciones tiroideas.
Un informe de 2026 describió un caso de tirotoxicosis bioquímica vinculada con la ashwagandha en un paciente con antecedentes de tiroiditis. También se han reportado síntomas como temblores, palpitaciones e insomnio, parecidos a los de una crisis tiroidea o a un cuadro de ansiedad.
Las alertas de reguladores y especialistas
El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa desaconseja su uso en personas con enfermedades tiroideas o autoinmunes, en quienes van a someterse a una cirugía y en personas gestantes o en periodo de lactancia. También señala posibles interacciones con medicamentos para la diabetes, la hipertensión, las convulsiones y las enfermedades tiroideas, además de inmunosupresores y sedantes.
Las advertencias no terminan allí. Dinamarca prohibió la ashwagandha en complementos alimenticios en 2023, mientras que la agencia francesa de seguridad alimentaria recomendó en 2024 evitarla en personas con afecciones tiroideas, hepáticas o cardíacas, en menores de 18 años y en quienes toman sedantes. En abril de 2026, autoridades indias expresaron preocupación por la mayor concentración de withanólidos reactivos en las hojas frente a la raíz.
En conjunto, la evidencia disponible sugiere que no es peligrosa para la mayoría de los adultos sanos, pero tampoco es un suplemento inocuo ni universal. Para personas con ansiedad diagnosticada, problemas tiroideos o tratamientos en curso, la recomendación prudente es consultar a un médico antes de usarla.