Antonia, de 58 años y vecina de Jaén, decidió contar su historia después de leer el testimonio de María. Sufrió un infarto agudo de miocardio a los 53 años, el 11 de mayo de 2020, en plena pandemia, y asegura que desde entonces nada volvió a ser igual.

Un infarto y diez días en UCI marcaron el golpe más duro

Según relata, comenzó a sentir un fuerte dolor en el pecho mientras caminaba por la calle. Asustada, condujo hasta su casa para pedir a su marido que la acompañara al hospital. Allí recibió atención urgente y le colocaron un stent en urgencias.

Después permaneció diez días ingresada en la unidad de cuidados intensivos, sin visitas y rodeada de pacientes con coronavirus. Antonia recuerda esa etapa como la más difícil de todo el proceso, no solo por su estado de salud, sino por el aislamiento y la dureza del ambiente hospitalario durante aquellos meses.

La recuperación en casa le dejó una nueva forma de vivir

La rehabilitación cardíaca estaba suspendida en ese momento, así que tuvo que seguir el proceso desde casa con vídeos, una alimentación más saludable y caminatas cada mañana con meditación guiada. Con el tiempo fue recuperando fuerzas y confianza.

Antonia admite que el miedo no desaparece del todo, pero que aprendió a convivir con él. Asegura que aquella experiencia cambió por completo su manera de afrontar la vida y de valorar lo cotidiano. “No hay día que no me levante agradeciendo”, resume. También dice que la vida es un regalo demasiado valioso para estar enfadado.

Su testimonio busca animar a otras personas

Después de leer la historia de María, decidió escribir para compartir la suya y dejar un mensaje de ánimo a quienes atraviesan una situación parecida. Confía en que su experiencia sirva para acompañar y sostener a otras personas en momentos difíciles.