Grabaciones, familiares y vecinos contradicen varias versiones oficiales en cinco casos ocurridos entre septiembre y octubre en República Dominicana.
En República Dominicana, varios videos y testimonios familiares han puesto en duda la versión policial sobre muertes registradas en supuestos intercambios de disparos. Los casos citados incluyen a Cristhofer Carlos Belliard, Juan Carlos Ventura García, Aneury Santiago Cabrera Estévez, Carlos Julio Féliz Sena, Randy Tejada Valdez y José Miguel de Jesús García.
Cristhofer Carlos Belliard murió tras una persecución en Villa Vázquez
Cristhofer Carlos Belliard, conocido como “Cri Cri”, se detuvo y levantó las manos antes de que un agente le disparara a corta distancia, según imágenes de una cámara de vigilancia. En la grabación no se observa un arma en sus manos cuando recibe el balazo, aunque el relato policial sostenía que había abierto fuego contra la patrulla.
La grabación recoge la persecución de Belliard, a quien buscaban por un caso de robo agravado. Después del disparo, los agentes lo someten en el pavimento y lo suben a una patrulla. Murió en el hospital al que fue trasladado.
De acuerdo con el comunicado policial, los agentes realizaban patrullaje y prevención en la calle Mella de Villa Vázquez, en Montecristi, cuando Belliard habría disparado al advertir su presencia.
Entre el 1 de septiembre y el 25 de octubre sumaron 98 muertes
El caso forma parte de un registro de 98 muertes en alegados intercambios de disparos entre el 1 de septiembre y el 25 de octubre. En varios de esos hechos, familiares, vecinos o grabaciones ofrecen versiones que contradicen la explicación oficial. En otros, el temor impide recoger nuevos testimonios.
Juan Carlos Ventura García, “el Chulo”, se presentó ante la Policía por una orden de arresto y pidió quedar en manos de la justicia. Según Virgilio Almánzar, presidente del Comité Dominicano de Derechos Humanos, un fiscal y los agentes le dijeron que se fuera porque no tenía ningún problema.
“Quiero ponerme a manos de la justicia”, les dijo Juan Carlos, de 39 años, en presencia de un representante de la entidad de Almánzar que acudió al lugar como garante. Al regresar a su vivienda, pidió que lo grabaran. En un video dijo que no entendía por qué lo dejaron ir y expresó temor por su vida. Dos horas después murió en un alegado intercambio de disparos.
Familiares y vecinos niegan varias versiones oficiales
Sobre Aneury Santiago Cabrera Estévez, “Araña”, la Policía indicó que había disparado contra una patrulla en el ensanche La Paz, del Distrito Nacional. Su hermana, Judith Estévez, desmintió esa versión y dijo que los agentes le propinaron cuatro impactos, algunos cuando ya yacía en el suelo.
También rechazó los sobrenombres divulgados por la institución. Explicó que le decían “la Araña” porque, durante su reclusión en Najayo, trepaba las estructuras elevadas cuando se producían motines. “Él no es el hijo del diablo. A él le decían la Araña”, declaró.
En otro hecho, Carlos Julio Féliz Sena, de 33 años, residente en La Lista, municipio de Cabral, murió el 24 de septiembre durante una intervención de agentes del Dicrim. Su hermana, Yajaira Féliz, negó que se produjera un intercambio de disparos y aseguró que su pariente trabajaba en la construcción de una cancha de baloncesto promovida por la iglesia Cristo Rey.
Según explicó, el joven preparaba una mezcla de cemento cuando llegó la Policía. El pastor Víctor Sena confirmó que había salido a buscar alimentos para los trabajadores y que, durante su ausencia, ocurrió el suceso. Aunque no presenció los disparos, afirmó que en el lugar había más de 20 personas. Según los testimonios, el joven intentó correr al observar la presencia policial.
La Policía informó que Féliz Sena había disparado contra los agentes con un artefacto de fabricación casera. Después de los tiros, de acuerdo con el relato recogido, los agentes le retiraron la ropa y lo trasladaron desnudo hacia un centro hospitalario.
Sobre Randy Tejada Valdez, “Randy” o “el Cojo”, las autoridades informaron que falleció el 20 de octubre tras enfrentarse a una patrulla del Dicrim en Villa Liberación, San Juan de la Maguana. Durante el procedimiento, según la uniformada, se le ocuparon una pistola y un arma de fabricación artesanal.
Sin embargo, familiares dijeron que lo mataron en una casa donde se había refugiado al verse perseguido por los policías. En un fragmento audiovisual, dos testigos detallan lo sucedido. Una de ellas afirmó que los agentes rompieron todo al entrar; una menor de edad que estaba en el lugar dijo que los oficiales irrumpieron mientras otra joven le ponía unas pestañas. “Tengo 16 años”, expresó.
En Villa Altagracia, José Miguel de Jesús García, “Cama Larga”, tenía un prontuario que incluía robo de chivos, robo a mano armada y microtráfico de drogas. Sixto Emiliano, director de la seccional de Derechos Humanos en esa zona, denunció que lo acribillaron en la madrugada del 28 de septiembre en el aposento de su casa.
Según contó, hacía un mes que el Dicrim le había hecho una requisa y no encontraron nada. También relató que, una semana antes de su muerte, un agente al que José supuestamente pagaba un “peaje” semanal se negó a recibir el dinero. Añadió que le propinaron tres disparos mientras permanecía de rodillas con las manos detrás de la cabeza.
La Policía dijo que a Luis David Fortuna Perdomo, “Caco de Leche”, lo buscaban mediante orden de arresto por la muerte de una niña y que abrió fuego contra los agentes. Un informe detalla que ocuparon una pistola calibre .380 y que murió el 21 de septiembre mientras recibía atenciones médicas en Verón-Punta Cana.
Una persona que pidió mantener su identidad en reserva cuestionó esa versión y afirmó que lo asesinaron dentro de una habitación, no en la calle. Esa misma fuente dijo que las lesiones que presentaba en el cuerpo eran numerosas y reconoció que Luis tenía antecedentes relacionados con drogas y otros hechos, pero negó que fuera responsable de la muerte de la menor.
Durante su adolescencia, Luis destacó en competencias de tenis y obtuvo varios galardones. Esos reconocimientos juveniles también forman parte de la historia que sus allegados eligen recordar.
Las denuncias se repiten en varios casos
El patrón que atraviesa estos episodios es parecido: la versión oficial habla de enfrentamientos, mientras familiares, testigos o grabaciones describen muertes ocurridas en casas, patios, pasillos o frente a personas desarmadas. En varios casos, además, quienes estaban en el lugar aseguran que las víctimas no portaban armas o que ya estaban reducidas cuando recibieron los disparos.
Las denuncias también apuntan a una práctica repetida: después de los disparos, las víctimas son trasladadas en patrullas o a centros de salud, mientras la reconstrucción de lo ocurrido depende de videos, testimonios y relatos recogidos por los allegados.
En conjunto, los casos descritos por familiares y defensores de derechos humanos dejan abierta una pregunta sobre cómo se están registrando estas muertes y cuál es el margen real para contrastar la versión policial en cada episodio.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.