Un grupo de más de 300 empleados de la región de Guayana trancó el acceso hacia las empresas básicas y las rutas principales del estado Bolívar este lunes, paralizando el tránsito vehicular por más de cuatro horas. La manifestación se concentró en el distribuidor de CVG Alcasa, las adyacencias de CVG Carbonorca y el portón IV de Sidor, en una continuidad de las protestas sindicales que arrancaron el pasado 16 de septiembre.

El trasfondo del conflicto laboral en el estado Bolívar

La región de Guayana ha sido históricamente la cuna del sindicalismo venezolano. La presencia de más de 200 mil trabajadores públicos permitió durante décadas negociar contratos colectivos y exigir mejores condiciones de trabajo. No obstante, esta actividad organizada se convirtió en un obstáculo para el Ejecutivo, que promulgó el memorándum 2792 para erradicar beneficios contractuales en medio de la crisis.

Organizaciones laborales calculan que más de 500 trabajadores han sido judicializados recientemente por acciones vinculadas al reclamo social, consolidando a la zona en los primeros puestos de conflictividad del país.

La conexión entre la economía y la exigencia política

A pesar de que el enfoque inicial es el reclamo laboral, los manifestantes sostienen que la política incide de forma directa en sus condiciones de vida. Por esta razón, exigen la publicación de un cronograma electoral para llevar a cabo elecciones y cambiar el modelo de gobierno que llevó a compañías como Sidor y Venalum a una productividad de menos del 1%.

“Estamos luchando para impulsar un cronograma electoral y el gobierno que los venezolanos nos merecemos”, apuntó Rubén González, secretario general de Sintraferrominera. Por su parte, Ramón Gómez, representante de CVG Casa Matriz, exigió la salida del presidente de la CVG y su tren gerencial de Guayana.