Valencia. A días de cerrarse formalmente el año escolar 2025-2026, Carabobo sigue atrapado en las secuelas de los sismos del 24 de junio. El retorno a clases quedó frenado por el temor a nuevas fallas estructurales, con una asistencia estudiantil que no alcanza el 15 %.
Miedo y daños frenan el regreso a las aulas
El impacto no se limita a paredes cuarteadas. En el estado Carabobo, el movimiento telúrico dejó una red de incertidumbre en escuelas públicas, privadas y universitarias, mientras las familias esperan informes técnicos que confirmen si los planteles son seguros.
Según cálculos del Sindicato Venezolano del Maestro de Carabobo, una filial de la Federación Venezolana de Maestros, al menos 425 escuelas registraron afectaciones, sobre todo grietas y fisuras en aulas de clase. También persiste la evaluación de ingenieros sobre la resistencia de las edificaciones ante otro temblor.
Cuatro municipios permanecen con las actividades escolares suspendidas por daños registrados: Juan José Mora, Puerto Cabello, Valencia y Naguanagua. En los otros diez donde se autorizó el retorno, la asistencia sigue muy por debajo de lo esperado.
Juan Tortolero, secretario general de Sintraenseñanza Carabobo, estimó que menos del 15 % de los estudiantes acudieron al reinicio de actividades, mientras que la presencia de docentes, administrativos y obreros ronda el 50 %.
Universidad y colegios privados ajustan sus cronogramas
La emergencia también alteró la educación superior. La Universidad de Carabobo reanudó de forma progresiva sus actividades académicas y administrativas, con reinicios escalonados según cada facultad. Ingeniería y Ciencias de la Salud retomarán clases el 20 de julio en los campus de Bárbula y La Morita, y los actos de grado quedaron fijados para el 29 de julio.
En la Facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas, solo los estudiantes de cuarto y quinto año pudieron volver a las aulas; el resto deberá esperar hasta los primeros días de octubre. La rectora Jessy Divo de Romero informó que cada facultad ajustó su cronograma de acuerdo con sus programas y con la emergencia.
En el sector privado, José Manuel Bolívar, presidente de la Asociación Nacional de Institutos de Educación Privada, explicó que la mayoría de las instituciones afiliadas decidió cerrar las evaluaciones con el porcentaje ya desarrollado durante el año lectivo. En muchos casos, cerca del 75 % del contenido ya había sido evaluado y apenas restaba un 5 % del programa.
Además de las notas, quedaron suspendidos proyectos, exposiciones, presentaciones culturales y actividades de cierre. La idea, según el gremio, es retomar encuentros presenciales en espacios abiertos para que los estudiantes puedan compartir lo vivido y procesar el temor que dejó el sismo.
La confianza escolar sigue sin reconstruirse
En Carabobo aún no existe un balance definitivo sobre el estado de la infraestructura escolar. Tortolero sostiene que se habla de una afectación cercana al 30 % y que la revisión debe hacerse junto con organismos públicos, colegios de ingenieros, arquitectos y universidades.
Desde Naguanagua, Elizabeth Niño reportó unas cuatro escuelas afectadas, sin especificar el tipo de daño, y precisó que son edificaciones antiguas con más de 70 años de construcción. Añadió que tres de esos centros ya están siendo intervenidos y que en el municipio se han hecho unas 775 inspecciones, equivalentes al 77 % de las infraestructuras.
La urgencia ya no se mide solo en días perdidos, sino en la capacidad de recuperar la confianza. En Carabobo, el final del año escolar quedó marcado por aulas vacías, evaluaciones reprogramadas y una comunidad educativa que todavía espera garantías para volver sin miedo.
