A 48 horas del doblete sísmico de magnitudes 7.2 y 7.5, el litoral central seguía este viernes convertido en un frente de rescate y desolación: estructuras residenciales como el urbanismo Luisa Cáceres de Arismendi y zonas vulnerables de Catia La Mar permanecían colapsadas, con personas aún bajo los escombros.

En el sector Caraballeda, una mujer que habitaba en uno de los dos edificios desplomados de la Misión Vivienda, identificados como OPPE 26 y OPPE 27, gritó el nombre de su hijo a la espera de una respuesta. «Qué venga una máquina, nuestros hijos aún están ahí».

«Es un tema de salud pública, porque recuerden que tenemos debajo de los escombros personas vivas, pero también tenemos personas fallecidas, lamentablemente. Eso tiene que ser atendido. Ya hoy es 26 de junio»

Diosdado Cabello

Brigadas, herramientas rudimentarias y una ventana de 72 horas

Brigadas de Protección Civil se sumaron a las labores de rescate en zonas afectadas como Playa Grande y Macuto, pero en las primeras horas la remoción fue artesanal: martillos, picos de construcción, gatos hidráulicos de vehículos particulares y, en el peor de los casos, las propias manos de los habitantes.

César Jiménez, voluntario de la organización internacional Project HOPE, describió que la urgencia es extrema porque la cantidad de personas atrapadas supera la capacidad logística disponible para liberarlas a tiempo, antes de que se cierre la ventana de supervivencia de 72 horas.

El Salvador envió 300 rescatistas y 50 toneladas de equipo

Una brigada enviada por el Gobierno de El Salvador, integrada por 300 rescatistas, paramédicos y unidades caninas especializadas, arribó al país con 50 toneladas de equipamiento moderno para incorporarse a las operaciones en las zonas de mayor colapso estructural.

La autopista Caracas-La Guaira recibió miles de motorizados con cargamentos de insumos, lo que terminó por complicar el paso de la maquinaria pesada. Ante eso, Diosdado Cabello anunció el cierre del paso hacia el litoral a partir de las 8:00 pm para agilizar los trabajos y mitigar una inminente crisis sanitaria.

Rescates, saqueos y una nueva réplica de 4.4 en Aragua

Las labores de búsqueda y salvamento se mantienen activas sin tregua en toda la franja costera. Durante la jornada de este viernes se registraron rescates de personas atrapadas, aunque las autoridades no han precisado el total debido a la fragmentación de la información en el terreno.

Entre los casos que devolvieron aliento a la comunidad destaca el de una mujer en el norte de Caraballeda, extraída con vida de las ruinas del edificio Mansion Club Caraballeda tras intensas horas de maniobras verticales.

Fuera de las estructuras agrietadas, los familiares pernoctan a la intemperie sobre cartones o pasan la madrugada de pie, firmes ante las réplicas. En Catia La Mar, José Manuel Chávez relató que llevaba dos noches seguidas removiendo bloques con las manos ensangrentadas para buscar a su hijo de ocho años.

La parálisis de los servicios públicos y el desabastecimiento de agua y alimentos detonaron conatos de saqueos en zonas comerciales durante la madrugada. Ana Echeverría, comerciante de la zona, contó que la multitud extrajo la mercancía de su local destruido poco después del sismo, mientras Daniel López aseguró haber visto a un funcionario de la guardia grabando con su teléfono en lugar de intervenir.

Al final de la tarde, una réplica de magnitud 4.4 con epicentro registrado en el estado Aragua sacudió el territorio costero y provocó el colapso definitivo de la estructura restante del puente del Río San Julián en Caraballeda, con lo que se sumó otra barrera a una región ya fracturada por los sismos.