Rodolfo Gil, presidente de la Fundación Agua Para Todos, afirmó que el sistema de distribución de agua potable en la zona norte del estado Anzoátegui atraviesa una «precariedad extrema» y podría acercarse a un «colapso sistémico».
Reclaman una nueva aducción
Gil señaló que la estación de bombeo de Curaguaro falla con frecuencia y provoca interrupciones imprevistas. También advirtió que el canal de Caratal habría cumplido su ciclo y representa un riesgo: lo describió como insuficiente para la demanda actual, insalubre e inestable, con vulnerabilidades estructurales y ambientales.
El abogado especializado en derecho ambiental calificó de insostenible la dependencia del canal y de las plantas potabilizadoras La Floresta, en la zona rural de Sotillo, y José Antonio Anzoátegui, en Barcelona. Aseguró que ambas operan al límite, con equipos obsoletos que, según él, no garantizan la calidad del agua ni el caudal requerido por las ciudades.
Gil exigió construir y consolidar el proyecto de aducción desde el embalse Turimiquire, al que atribuyó capacidad para suministrar los 8.000 litros por segundo que, afirmó, necesita actualmente la zona metropolitana. Advirtió que, sin una obra con previsión de crecimiento a mediano y largo plazo, la región podría enfrentar una crisis de abastecimiento de agua.





