El tema fronterizo con el país vecino Colombia, sigue siendo un cabo suelto de ambos Gobiernos, tanto el de Iván Duque, como el de Nicolás Maduro. Hoy se cumplen dos meses de haberse cerrado el paso tras la operación fallida del ingreso de la “ayuda humanitaria”, el tema resurge con más resonancia, pero desde la vocería estadounidense para exigir la reapertura que afecta a unos casi 40 mil venezolanos que cruzaban a diario para emigrar o buscar alimentos.
Aunque, el pasado 11 de marzo se había dado apertura de un “corredor humanitario” en la frontera con Colombia de parte del Gobierno venezolano para permitir el paso a personas enfermas y a escolares que hacen vida educativa entre ambos países, miles de personas siguen esperando solución, debido a que estos se abastecen con insumos que no se encuentran en el país y sufren del contrabando si quieren pasar por las trochas. En la agenda opositora, el tema fue tocado por la Asamblea Nacional (AN), al momento en que su presidente Juan Guaidó se reincorporó a sesión después de su gira a principios de marzo, pero sin establecer algún acuerdo formal. No obstante, diputados de la Comisión de Política Exterior, señalan que la presión para exigir que se reabran los pasos crecerá por la falta de control que se ha creado en los caminos verdes. El diputado y presidente de la Comisión Internacional de Parlasur, Williams Dávila, dijo a este medio que habrá una reunión en la que se iba a tratar el punto para exigir que se abra la frontera, porque indica que “el temor del Gobierno” para aperturarla, “es el de la desestabilización política. La gente de manera colectiva se lo va a exigir, a lo mejor habrá una gran movimiento para exigirlo”, alertó.
Añade que la situación afectó la cotidianidad, “porque ahora son grupos irregularidades los que ejercen la función de control”, y cuestiona si algún paralelismo consciente puede existir.
Aunque resaltó que en estos momentos el tema fronterizo se ve opacado “porque estamos viviendo una serie de problemas”, ahorita en una zona que circulan 7 mil millones de dólares se creó un submundo por lo que “tenemos que presionar, porque la zona centro occidental significa el abastecimiento de comida, medicinas e insumos”, agregó el también integrante de la Comisión de Política Exterior.
