La política de protección social del Ejecutivo, a través de los bonos transferidos por el Carnet de la Patria, estarían a la orden del día este 2019, tal como se ha registrado en los dos últimos años. Solo en 2018, el Gobierno otorgó 14 bonificaciones (entre especiales y por subsidio directos por categorías) que según estimaciones beneficiaron a más de 22 millones de venezolanos.
El Ejecutivo nacional creó el sistema Patria para la entrega de subsidios directos, desde 2017. El período pasado entregó 14 asignaciones especiales entre las que destacaron el bono de Reyes; el de Carnaval y otro por el día de la Juventud. Además, el de Semana Santa, día de la Mujer, Independencia, Batalla de Carabobo, por la firma del Acta de la Independencia, el de la reconversión monetaria, entre otros. A todos estos se sumaron dos más en diciembre: un bono único de 2.000 bolívares y el Bono Niño Jesús (BsS 10.000 que equivalen unos $ 15 a tasa Dicom) que beneficiaron en conjunto a más de 8 millones de portadores del Carnet de la Patria.
Igualmente, el propio presidente Nicolás Maduro autorizó el aumento monetario de la tabla de bonos de Amor Mayor, el sistema Hogares de la Patria, Parto Humanizado, José Gregorio Hernández y Chamba Juvenil.
Poco a poco se ha visto que el plan de asistencia del Gobierno pasó, el 2018 y por la carencia de recursos en dólares, del sistema de misiones (Barrio Adentro, Vivienda, AgroVenezuela) al de bonos, por medio de transferencias directas de dinero (en bolívares) que, según el Ejecutivo, alcanzaron a 20 millones de venezolanos.
Expertos en la materia aseguran que esta fórmula de entrega de dinero “especiales” representa un riesgo para la economía del país porque genera una mayor cantidad de masa monetaria circulando en medio de una economía hiperinflacionaria.
Datos oficiales revelan que la liquidez monetaria cerró al 21 de diciembre en BsS 691.168,9 millones, un alza de 24,39% con respecto a los siete días previos, con lo que registró el incremento semanal más alto desde su récord histórico en septiembre, de acuerdo con datos del BCV. El propio economista José Toro Hardy estimó, recientemente, que el índice de liquidez aumentó más del 50.000% este año.
La cantidad de dinero en circulación acumula constantes subidas, producto de la inyección de bolívares en la economía por parte de gobierno para cubrir el pago de aguinaldos, pensiones y asignaciones directas (bonos).
“La política de expansión monetaria del gobierno, acelerada este año con la emisión de dinero para financiar su déficit en moneda nacional, ha sido el principal combustible para la hiperinflación que padece Venezuela desde noviembre de 2017”, aseguró análisis del portal Banca y Negocios.
Para el economista y diputado José Guerra los llamados “bonos de protección” es uno de los principales responsables de la escalada hiperinflacionaria de Venezuela, pues se traduce en más dinero en la calle buscando menos productos y por lo tanto, mayor alza de precios.
“El dinero que da Maduro no está en el presupuesto de la nación, por lo cual acrecenta el déficit fiscal de Venezuela. Lo que viene es más candela desde el punto de vista inflacionario. Esos bonos tienen muy poco impacto para el bolsillo de los venezolanos, porque se convierten en sal y agua por la inflación histórica que se registra en el país”, aseguró Guerra, el pasado año.
Pero, el Ejecutivo le da otra lectura a dichas asignaciones monetarias. Según el propio Jefe del Estado los bonos sirven como complemento para “surfear” los efectos de la “guerra económica” y que es producida por el “dólar negro”.
“Estos son acciones que hemos tomado, de las múltiples que hemos desarrollado por el Gobierno Revolucionario, y que contribuyen a mejorar la calidad de vida de las familias venezolanas. Vivimos un continuo saboteo de la economía (…) y con estos bonos se busca proteger a la familia de ataques como el aumento inducido de precios”, dijo Maduro, en noviembre pasado.
El economista Asdrúbal Oliveros opina que las asignaciones a los sectores “vulnerables” tienen como objetivo “retener el poder y lograr una sociedad sumisa con una fuerte dependencia del estado. De alguna manera el venezolano ya no vive de su sueldo sino que más bien vive de la ayuda que le pueda darle el gobierno, bien sea por medio de las cajas Clap o alguno de los bonos”.
“Todos los bonos que ha ideado Maduro es la gasolina de la hiperinflación, porque detrás de ésta lo que hay es este crecimiento desordenado de bolívares (…) el tema monetario, es el núcleo de la hiperinflación”, apuntó en una de sus declaraciones en un medio radial.
El presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, también cree que tras las bonificaciones lo que va quedando “es un pueblo que se hace más dependiente de lo que recibe de su Gobierno”.
Pero algunos sectores de la población si ven con “buenos ojos” los beneficios aportados por el Ejecutivo. “Este año recibí siete bonos, incluyendo el último de 10.000 bolívares soberanos (Niño Jesús) y el de Amor Mayor (pensión”. Ese dinero para mi representa una gran ayuda en estos tiempos tan difíciles y en donde los precios suben todos los días. Ningún Gobierno hace eso por su pueblo”, aseguró Rosa González, de 60 años, a este diario.
Es probable que el Gobierno mantenga a lo largo de 2019 su estrategia de financiamiento monetario a través de los “bonos protectores”, sin embargo, esto solo potenciará la hiperinflación de no lograrse la estabilización de la economía y se pone un freno a la hiperinflación, que ya en 2018 sobrepasó el 1.000.000%.