Este lunes se cumple un año de que Nicolás Maduro haya sido reelegido como Presidente de Venezuela. El triunfo del 68% de votos que estuvo acompañado con una de las abstenciones más altas en la historia, partidos inhabilitados, y un desconocimiento a la legitimidad del proceso, ha dejado como resultado un país en la mira de la comunidad internacional, con Rusia y China como valedores del Mandatario y EE UU busca sacarlos del poder, con Juan Guaidó liderando la jugada política.

Maduro que consiguió 6.190.612 votos, muchos menos de los 10 millones que había prometido, ha conservado el poder en medio de protestas que este año han dejado 51 muertes según el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) y el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS), así como una severa profundización de sanciones económicas por parte de los Estados Unidos y una crisis que sumerge a los venezolanos en el peor escenario social.

Los diputados que conforman la mayoría opositora en la Asamblea Nacional aprobaron un acuerdo en el que declaraban que las elecciones del 20 de mayo eran ”inexistentes” y anularon la proclamación, no obstante el poder legislativo ha quedado sesgado por el paralelismo de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Es así que surgió el liderazgo del jefe de la cámara parlamentaria, Juan Guaidó, quien además se autoproclamó presidente encargado en interpretación de la Constitución tras considerar como “usurpación” al gobierno de Maduro, tomando así acciones en la jugada política gracias al reconocimiento de más de 50 países para cercar al oficialismo con sanciones unilaterales.

Pese a las circunstancias, Maduro se ha mantenido un año más en el puesto de Miraflores, apoyado además por Rusia, Irán, Cuba y China, algo que en opinión de analistas es el resultado de un error cometido por una oposición desarticulada, y que para el oficialismo el mandato es totalmente legítimo y debe cumplirse por completo porque cuenta con el “apoyo mayoritario” del pueblo.

Maduro acudió a la Constituyente para el reconocimiento de su mandato.

En opinión del analista político y miembro del Proyecto Entendimiento Nacional, Carlos Raúl Hernández, el 20 de mayo ha sido ‘la burrada’ más grande que se ha cometido en la historia contemporánea de Venezuela, ya que “haberle regalado a Maduro el gobierno cuando tenía el 85% de la población en contra, ha sido la mayor ‘estupidez’ que ha permitido que el gobierno se mantenga, (…) estamos peor, ahora no tenemos elecciones, la gente no quiere votar, nadie cree en nada y lo que estamos apelando ahora es a una invasión extranjera”, criticó.

Desde el Gobierno, el vicepresidente de relaciones internacionales de la (ANC), Saúl Ortega, apuntó que Maduro “es el presidente electo por el pueblo, y debe de terminar su mandato por los que votamos y asistimos a la fiesta electoral por el organismo que lo convocó”. Es así que aseveró que pese a las presiones el Presidente sigue cumpliendo con su mandato, “enfrentando a la potencia más poderosa del mundo que tiene pretensiones y hambre sobre nuestro petróleo, y que impulsa una guerra por él, pero nosotros somos gente de paz, y vamos a defender el texto aprobado en 2014 por la CELAC en La Habana, de que esta es una zona de paz y libre de armas (…)”.

Asimismo, discrepante a lo que la oposición sostiene de que Maduro no posee gobernabilidad y ha perdido la confianza, aseguró que “las circunstancias demuestran que todas las opciones de violencia han sido derrotadas y que no queda otra cosa que la propuesta pública el presidente de un diálogo, (…) una propuesta que estoy seguro que cuenta con el apoyo mayoritario de los venezolanos que no quieren derramamiento de sangre, así que darle una oportunidad a la política creo que es un reto para todos los actores de la sociedad venezolana”, dijo a este rotativo.

Juan Guaidó se autoproclamo presidente y la Asamblea Nacional desconoce a Maduro.

No obstante para el diputado por Primero Justicia (PJ), Alfonso Marquina, no se cumple un año de reelección, sino un año del simulacro electoral con el cual “se pretendió no solo defraudar la Constitución sino también la soberanía que reside en el pueblo”, afirmó.

“Ese proceso amañado tramposo insípido donde se pretendió competir con el que el gobierno decidió elegir porque inhabilitó a todas las organizaciones y candidatos de la alternativa democrática, donde se cometieron todo tipo de irregularidades no solo fue desconocido por el pueblo quien no asistió a ese proceso, sino que también fue desconocido por toda la comunidad internacional (…) lo que obligó a la AN a cubrir el vacío de poder el 23 de enero (…)”, sostuvo.

De esta forma, Marquina cree que el Jefe de Estado, sigue “usurpando” el poder por la vía de los hechos y de las fuerzas, y se mantiene en ejercicio porque “hay grupos de militares que con las vías de las armas y utilizando la judicialización de la política contra todo dirigente político disidente a la dictadura se pretenden mantenerse y es lo que ha hecho que la comunidad internacional active mecanismos económicos y financieros (…) para restablecer el orden constitucional”, recalcó a PANORAMA.