El país podría acceder, en mediano y largo plazo, a más de 10 millardos de dólares si decide explotar “al máximo” dos sectores estratégicos considerados excelentes instrumentos generadores de divisas: el turismo y las exportaciones de rubro “no tradicionales”.
Para el segundo semestre de 2016, Venezuela se encamina a cerrar con un Producto Interno Bruto (PIB) de -5,7%, una inflación superior al 500% y un alto déficit fiscal en “dólares” que rondará los $ 30 mil millones —a raíz de la caída de los precios del petróleo—, además de un descenso vertiginoso de las reservas internacionales y con el deber de cancelar con “puntualidad” otras obligaciones (bonos, pagos de deudas) por el orden de los $ 10.000 millones.
Estudios del ala privada, elaborados en 2014, aseguran que el potencial de ingresos de divisas anual y por turistas internacionales rondaría como mínimo los 5 millardos de dólares, pero la cifra podría duplicarse de realizar fuertes inversiones en la capacitad hotelera, infraestructura, transporte y de acceso a los sitios naturales.
“El potencial turístico del país es ilimitado, único (…) con muy poca competencia en el continente. Acá hay playas, montañas, desierto para el disfrute de los extranjeros. Solo el año pasado el sector, en todo el mundo, movió más de 1,4 billones de dólares, según cifras de la Organización Mundial de Turismo (OMT). Siendo los principales destinos Estados Unidos, China, España y Francia. Venezuela si lo quisiera podría entrar en la lista del top 5, pero requiere del esfuerzos de todos”, comentó Alexander Montiel, operador turístico.
