Las elecciones del domingo arrojaron más sombras en el nublado clima político venezolano con el chavismo consiguiendo una bocanada de aire electoral y la oposición desconociendo los resultados, eso sí, moviéndose más hacia la tesis del “ventajismo” antes que el fraude que cantaron en las primeras de cambio.
Ahora “la vía de negociación política entre Gobierno y oposición para rescatar equilibrios se rompe estrepitosamente”, opinó el analista Luis Vicente León.
“Diálogo no creo. Entramos en una situación muy delicada, lo que se presagia es más confrontación”, comentó a la AFP el politólogo Luis Salamanca.
León prevé una mayor radicalización política del Gobierno “para protegerse”. También podrían fortalecerse los duros de la oposición, que rechazaron ir a los comicios y preferían seguir en las calles.
“El chavismo está vivo, está en la calle y está triunfante”, festejó Maduro, quien parece haber puesto velocidad crucero para los cronogramas electorales de este mismo año, con las elecciones municipales; o las presidenciales del año que viene.
La frustración y las divisiones dificultan la consolidación de la oposición, estima el analista Diego Moya-Ocampos, del IHS Markit (Londres).
Coincide Moya-Ocampos en que “la opción de diálogo y la salida electoral se van cada vez más distantes y de nuevo la protesta de calle y la comunidad internacional van a marcar la pauta”, comentó a AFP.
La reacción opositora a los resultados tampoco ha sido, de momento, todo lo contundente que se esperaba. Algunos dirigentes dentro de la oposición empezaban a poner en duda que se hubiese cometido fraude, como inicialmente denunciaron.
“No hablaría de fraude, porque tienes que tener las pruebas y ¿dónde están las pruebas? Ventajismo es una cosa y fraude otra”, dijo a Reuters el diputado opositor José Guerra.
“Los hechos son que el Gobierno sacó un poco menos de votos que en las parlamentarias de 2015 y nosotros sacamos muchísimo menos que en 2015 (…) A nosotros nos mató fue la abstención, nos hicimos daño nosotros mismos”, agregó.
Durante las protestas, el logro más claro de la oposición fue alinear a la comunidad internacional con su reclamo de democracia y exigir sanciones más fuertes para debilitar el financiamiento de lo que llaman una “cúpula corrupta”.
Dividida y criticada dentro de sus propias sus filas, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) encara el reto de recomponerse tras su derrota tanto en las urnas como en las marchas que entre abril y julio dejaron 125 muertos sin lograr su objetivo de sacar del poder al presidente Nicolás Maduro.
Una parte de los seguidores de la MUD, frustrados por no haber logrado sacar a Maduro con las protestas, pasaron la factura a la coalición por haber aceptado participar en estos comicios y tenido acercamientos de diálogo con el Gobierno.
“Las divisiones en la MUD sobre cuál es la mejor estrategia para enfrentar al gobierno (calle, elecciones o diálogo) se van a profundizar, especialmente si la tientan con elecciones municipales o presidenciales antes de lo esperado”, agregó a la AFP Moya-Ocampos.
De hecho, ayer el influyente dirigente del chavismo, Diosdado Cabello, quien se echó al hombro la campaña por el 15-O adelantaba: “Estamos listos para lo que decida el CNE”.
Buscando legitimidad nacional e internacional, el Gobierno adelantó estos comicios una validación de la Constituyente, desconocida por la MUD y países de América y Europa por considerarla “ilegal”.
“Condenamos la ausencia de elecciones libres y justas ayer (domingo) en Venezuela. La voz del pueblo venezolano no fue escuchada”, dijo el Departamento de Estado en un comunicado, en el que tildó al gobierno de Nicolás Maduro de “dictadura autoritaria”.
La cancillería de Francia se mostró “preocupada” porque la “ausencia de transparencia” afecta “la confianza en los resultados” de los comicios.
La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, opinó que los resultados son “sorprendentes” y cree necesario “averiguar” lo ocurrido “en realidad”.
Todas señales muy claras de que más temprano que tarde los europeos también moverán ficha en la presión internacional contra el Gobierno de Venezuela.
“Sin lugar a dudas esto va a llevar a más sanciones en el corto plazo por parte de la Unión Europea y sin duda un mayor aislamiento, claramente va a depender más de China y Rusia”, aseguró Moya-Ocampos.
Al margen de la crisis política, el “crash” económico, dicen expertos, seguirá profundizándose con los actores políticos cada vez más distantes de un acuerdo.