El expresidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, afirmó que la única solución para la crisis en Venezuela es el diálogo y el entendimiento.
Durante una entrevista concedida al diario chileno La Tercera, Zapatero indicó que «en Venezuela debe haber un consenso básico sobre los principios de convivencia y de cohesión social. Es la tarea de fondo y de largo plazo, del diálogo. De nada servirá una alternativa de gobierno si no se reconocen los unos a los otros».
Aquí la entrevista completa:
-Usted ha viajado varias veces a Venezuela como mediador. ¿Cómo ve la situación?
Venezuela es el gran laboratorio de lo que ha pasado en Latinoamérica en los últimos 50 años. Allí están condensados todos los grandes conceptos políticos del siglo XX. Hay nacionalismo soberanista, marxismo, permanece viva la lucha de clases, hay indigenismo, racismo, y una democracia que necesita construir un consenso básico porque hay dos lecturas de la historia de Venezuela, que son antagónicas. Por un lado están los herederos de la IV República, que cayó antes del chavismo y que hoy forman la oposición, y por otro está el chavismo hegemónico de los últimos 18 años
-¿Cómo operan esas visiones?
Para unos, antes del chavismo hubo un régimen opresor, de desigualdades y corrupción, y para los otros, el chavismo es la destrucción de Venezuela.
-Usted ha sido muy criticado por su papel en Venezuela.
Un mediador debe tener la capacidad de lograr relación y confianza con el gobierno y con la oposición. Esto es esencial para el dialogo. En Venezuela la situación es difícil, más ahora que hay víctimas mortales. No hay una alternativa al diálogo y a la búsqueda del consenso. Cualquier alternativa es un conflicto grave, muy grave. Denomino la tarea en Venezuela como un proceso preventivo de paz porque sin paz no llegaremos a una democracia consolidada, fuerte y arraigada. La paz es una condición previa.
-¿Hay riesgo de una guerra civil?
Debo ser optimista. Estamos atravesando momentos muy tensos y difíciles, pero creo que no vamos a ir a una conflagración a pesar de lo que estamos viviendo. Se está intentando que dos bloques enfrentados desde hace dos décadas y que enfrentan momentos muy duros puedan ahora abrir un espacio de concertación sólida, pacífica y democrática.
-Pero se insiste que las conversaciones han fracasado.
Una de las tareas que enseña la experiencia es a romper prejuicios y evitar afirmaciones muy aseverativas. No puedo ser explícito pero el diálogo ha existido, existe y existirá con todo lo que está cayendo. Con todas las dificultades que existan, vamos a llegar a los procesos electorales que hay pendientes, se elegirán gobernadores y alcaldes ahora, y en 2018 serán las presidenciales. La tarea de los mediadores es de contención y moderación en un país en el que la conflictividad, el antagonismo y la tentación al enfrentamiento están siendo muy fuertes.
-¿Qué papel ha jugado la Iglesia hasta ahora en el conflicto venezolano?
Ha jugado y juega un papel de gran autoridad moral. Afortunadamente tanto el gobierno como la oposición tienen un gran respeto hacia el Papa Francisco. Esto es una herramienta de ayuda para poder avanzar en el diálogo y lograr un acuerdo básico de estabilidad en el país que comprometa a ambas partes y con medidas en campos esenciales como las elecciones, la reordenación institucional , el respeto a los poderes, medidas económicas y sociales, la situación de los presos.
-La liberación de Leopoldo López, ¿por ejemplo?
La liberación de López aunque sea con encarcelación domiciliaria, ya es un avance. La liberación de los presos políticos es un asunto fundamental y uno de los cuatro puntos básicos de la hoja de ruta del diálogo articulado a través de la creación de una comisión de la verdad que permitirá contribuir a la reconciliación y a la liberación de los presos. Debo decirle que los mediadores hemos logrado hasta 70 liberaciones. Es un tema sensible y no creo que las grandes declaraciones, en las que algunos se ponen más demócratas que nadie, puedan producir reacciones contrarias.
-Usted se ha reunido con Leopoldo López. ¿Qué puede decir sobre él?
Ese encuentro fue muy positivo, dialogamos abiertamente más de dos horas. López me pareció un hombre con una gran inquietud política. Físicamente lo encontré muy bien. La reunión entonces iba encaminada a lograr mejoras en su situación y la búsqueda de alternativas a la prisión, pero después todo se complicó. Hay determinadas cosas que solo se pueden hacer con discreción. Yo sé que esto puede ir contra la transparencia y quizás contra el periodismo. Soy un defensor a ultranza de la libertad de expresión y del derecho a la información, pero en las experiencias que he vivido, he entendido que es muy difícil hacer compatible el trabajo discreto.