Compromisos financieros por pagar y por el orden de los $ 10.000 millones antes de finalizar el 2015 —unos $ 3,1 millardos en los próximos tres meses—, descenso en las reservas internacionales, escasez de divisas y millonarias sumas de dinero que cancelar por decisiones desfavorables ante el Ciadi, hacen que el Ejecutivo siga buscando estrategias que le permitan captar la mayor cantidad de dólares y así aliviar sus cuentas. La más reciente es la posibilidad de canjear —en calidad de préstamo— parte de sus reservas de oro: 1,4 millones de onzas troy.
Actualmente, la onza de oro se cotiza sobre los $ 1.152 y datos aportados por la agencia Reuters indican que la nación estaría buscando con el contrato de “canje” del metal amarillo captar unos $ 1.500 millones en corto plazo. Dentro de la mesa de negociación participarían los Bank of América y Credit Suisse, ente financieros que han mostrado interés por la adquisición del recurso.
Especialistas consultados por este rotativo señalaron que la medida —aún sin ser descartada por autoridades del BCV— tendría como último fin darle mayor liquidez de divisas a las arcas fiscales y al sistema financiero nacional, cada vez más sediento de “billetes verdes”.
El economista Manuel Quintero señaló, a este rotativo, que el tema de la comercialización de una porción de las reservas de oro del país no es “un tema nuevo, ya ha sucedido en años anteriores. Las ventas del mineral responden principalmente a la necesidad de aumentar la liquidez de divisas del BCV, pues deben encontrarse en situación crítica. Hoy, el metal tiene una alta demanda en los mercados internacionales porque se ve como un alto activo de valor refugio muy seguro”.
“Negociar parte de las reservas de oro de un país es una jugada muy arriesgada, da la señal de que existe cierta inestabilidad financiera. En el caso de Venezuela es una necesidad porque los precios del crudo ($ 47) siguen por debajo de lo definido en el presupuesto (60 dólares) y eso genera un desbalance en las cuentas”, destacó Quintero.
Los datos más recientes del Consejo Mundial del Oro (WGC, por sus siglas en inglés) indican que Venezuela es el país líder en Suramérica en reservas del “metal amarillo”, al acumular —en el primer trimestre de 2014— un promedio de 367,6 toneladas. La nación, dentro del ranquin mundial, ocupa la casilla 16 y se encuentra por encima de otras potencias: Reino Unido (310 TN), Austria (280 TN) o Australia (79,9 toneladas).
Antonio Romero, experto en el área del comercio y temas internacionales, explicó que “cualquier país del mundo productor de oro, en alguna ocasión, se ha visto en la necesidad de vender una parte de sus reservas. Estados Unidos lo hizo en 2007, en plena crisis financiera (…) en 2010 también realizó la misma jugada el FMI y el año pasado Ecuador entregó 466 mil onzas Goldman Sachs por un préstamo. El Gobierno nacional lo que debe hacer es informar en qué va a emplear la comercialización de esas 1,4 millones de onzas, así se despejarían muchas dudas”.
Asimismo, el economista y analista de mercado Vicente Rojas indicó, a este rotativo, que “el país está haciendo todo lo posible para encarar una posible crisis por escasez de divisas. Se está hablando del préstamo de una parte de las reservas de oro y ya eso sería el último recurso. En 2012, el Banco Central de Venezuela vendió unas cinco toneladas del metal amarillo y su presidente Nelson Merentes justificó la acción asegurando que eran para alimentar con más divisas las reservas internacionales. El problema de hoy es que no sabemos en que se usarían esos $ 1.500 millones que prestarían por 1,4 millones de onzas troy”.
“Las reservas internacionales venezolanas están compuestas en un 65% por el oro. Tienen un valor que oscila entre los $ 10.000 millones y $ 15.000 millones, pero están en físico y no representan liquidez disponible”, aclaró Rojas.
En contraparte, Ángel García Banchs, director de Econométrica, se mostró en desacuerdo con la comercialización del mineral. “Hay quien cree que la venta desesperada de oro contribuirá a reducir la escasez, cuando contribuirá es a aumentar la fuga de dólares”.
En lo que va de 2015, el Ejecutivo ya ha realizado un conjunto de acciones para captar más dólares. En febrero, la nación perdonó un 50% de la deuda a Dominicana para obtener $ 1.933 millones, logró préstamos por unos $ 10.000 millones de China y Rusia y hace poco se conoció que Citgo —la filial de refinación en EE UU de la petrolera venezolana Pdvsa—, colocó un bono por 1.500 millones de dólares para captar más recursos.
Hasta ahora ninguna autoridad del BCV ha fijado posición sobre el posible canje de sus reservas internacionales de oro. Fuentes extraoficiales han señalado, a Reuters, que “se estaba trabajando para concretar esa operación entre mediados y finales de abril”. Lo que si es cierto es que los fondos ayudarían al Gobierno a “paliar” enfrentar la necesidad de efectivo para cumplir sus compromisos financieros internos e internacionales.