Política y Economía

Hija de Rodolfo González narró cómo fue el cautiverio del piloto

Lissette González, hija del piloto civil , de 63 años, que se suicidó la madrugada de este viernes en su celda en el Servicio de Inteligencia (Sebin), cómo fue el cautiverio de su papá; preso desde el 26 de abril de 2014 cuando se le acusó de ser uno de los líderes de las protestas que ocurrieron entre febrero y mayo del año pasado en el país, y que dejaron 43 víctimas.

  «Después de que le confirmaron que iría a una cárcel común, lamentablemente (González) tomó la decisión de quitarse la vida ahorcándose», dijo a la AFP vía telefónica el abogado defensor José Vicente Haro.      Haro detalló de su lado que González, cuyo juicio no se había iniciado, estaba «angustiado por su traslado a una cárcel común, con reos de alta peligrosidad», lo que habría influido en su decisión de quitarse la vida «porque su delicado estado de salud no le permitía soportar esas condiciones» de encarcelamiento.

González, doctora en sociología, investigadora y profesora universitaria, califica en su blog  a su papá como preso político, y describe cómo su familia vivió la detención hace casi un año. “Todo empezó la noche del sábado 26 de abril. Habíamos ido al cine con los niños y pocos minutos después de habernos separado, mi mamá me llama por teléfono para avisarme que llegó a su casa el SEBIN con una orden de detención para mi papá y el inmueble está tomado por los funcionarios, a la espera de una orden de allanamiento. Así, sin más pruebas e investigaciones, sin presunción de inocencia, solo por el testimonio anónimo de un patriota cooperante, un señor de 63 años, su esposa, hijas y nietos hemos cambiado radicalmente nuestras vidas”, se lee en uno de los extractos.

“Esa madrugada, luego de haber estado presentes en el allanamiento, mi mamá, mi hermana y mi cuñado acuden al Helicoide a firmar las actas de lo ocurrido durante las pesquisas. Aprovechan para llevarle a mi papá insumos básicos como ropa de cambio, cepillo de dientes. Cuando van a irse, los funcionarios dicen que mi mamá también queda detenida. Es la segunda violación a cualquier procedimiento judicial ajustado a derecho, porque sobre ella no pesaba ninguna orden de detención”.

Y, continuó su relató, “el calvario del día siguiente: entender qué estaba pasando, llevarles comida, sábanas, ropa al SEBIN, contener la angustia de los niños, buscar asesoría legal… Pero eso no fue todo, porque el domingo 27 de abril fue allanada la casa de mi hermana en Santa Inés. Se incautaron computadoras, teléfonos y todo aquello que pudiera grabar información o navegar por internet. Nuevamente la angustia, cuando mi hermana y mi cuñado acudieron al SEBIN a rendir declaraciones, pero afortunadamente no hubo más detenciones”.

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