Los esfuerzos por lograr un entendimiento entre los enfrentados polos de la política venezolana, Gobierno y oposición, recaen en este momento en la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que comisionó hace un mes a los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá) para entablar una mesa de diálogo que permita dirimir las diferencias. Sobre este espacio de encuentro, el secretario general del organismo regional, el expresidente colombiano Ernesto Samper, aseguró, desde su despacho en el edificio Néstor Kirchner, en Quito, que el único camino posible es el diálogo y que éste no excluye el revocatorio solicitado por la MUD, siempre que se cumpla con los requisitos. Samper, que conoce bien de diálogo y de conflictos, está consciente que la tarea “no es fácil” ni “sencilla”, y que para que la iniciativa prospere “deben sacar las diferencias de la confrontación”, dijo ayer, en exclusiva, vía telefónica a PANORAMA.
—Las condiciones que Gobierno y oposición colocan sobre la mesa, ¿de qué manera afectan el diálogo? —Obviamente construir un espacio para que dos grupos que han estado enfrentados durante mucho tiempo y en muchos temas no es fácil, para eso hay que crear espacios de confianza y eso es lo que han venido haciendo los tres expresidentes, por eso yo he hecho un llamado a los actores del diálogo a que no coloquen como un requisito para sentarse en la mesa de negociación lo que precisamente van a discutir en esa mesa, porque para eso es el diálogo, para que solucionen sus diferencias. Si cada vez que uno les pide que se sienten y los dos piden que se sientan siempre y cuando que el otro ceda en lo que está esperando, entonces vamos a crear un círculo vicioso en lugar de diálogo.
—¿Sería entonces un diálogo condicionado? —Creo que más que condicionado es un diálogo abierto, en el cual la única decisión que hay que tomar es si se quiere ir por la vía de la confrontación, de la polarización, del enfrentamiento mediático; o si, como quieren los venezolanos, los actores políticos van a hacer la concesión de sentarse a hablar sobre sus diferencias, sacarlas del terreno de la confrontación, esa es la única decisión que tienen que tomar, si quieren hablar o si quieren seguir enfrentados.
—¿Cree que la OEA torpedea las gestiones que la Unasur ha hecho al querer aplicar la Carta Democrática Interamericana a Venezuela? —La OEA, ellos tienen una posición, su secretario general (Luis Almagro) ha venido proponiendo una salida distinta, una salida más confrontacional por supuesto, más de intervenir de una manera más injerencista. A mí me parece que el camino sigue siendo el diálogo, en la última reunión del Consejo de la OEA los países de América Latina se pronunciaron masiva y favorablemente al diálogo, así mismo lo ha hecho Naciones Unidas, el Sumo Pontífice, la comunidad internacional quiere el diálogo y eso es algo que tienen que entender los actores políticos de Venezuela.
—Pero el gobernador de Miranda, Henrique Capriles, ha dicho que hay diálogo si hay revocatorio… —No es excluyente el diálogo con el revocatorio. El revocatorio es una figura que está establecida en la Constitución y está reglamentada por la ley, es decir, se trata de crear un mejor entorno para el revocatorio, de que haya garantías, hasta eso se puede discutir en la mesa de diálogo. Y es que para eso es, para discutir los temas que están enfrentando los actores, no es una disyuntiva diálogo o revocatorio, puede haber diálogo y revocatorio.
—¿Y cuáles son las posibilidades que usted le ve a la aplicación de la Carta Democrática a Venezuela? —Primero, la Carta Democrática fue establecida para mantener el equilibrio de poderes en los países y de alguna manera está concebida para que no quede amenazado el equilibrio de poderes, no está hecha para atacar gobiernos, sino para restablecer equilibrios. En ese sentido, se quiere aplicar la Carta Democrática para que se vaya el Gobierno. Hay que mencionar que este gobierno fue elegido constitucionalmente y si no hay un mecanismo que le revoque el mandato seguirá siendo el gobierno legítimo ante la comunidad internacional.
—¿Qué consejo daría al Gobierno y a la oposición? —Que detengan la pugnacidad, que se sienten a conversar, que entiendan que el camino es la solución pacífica y es lo que están esperando todos los venezolanos. Creo que todos quieren que se sienten para que en la mesa se pueda dar un camino distinto y eso es lo que estamos planteando nosotros como Unasur, que establezcan los puntos y sus diferencias.
—¿Cree que el punto neurálgico del diálogo es el revocatorio?
—Bueno, es que hay sectores de la oposición que piensan que el único camino es el revocatorio, pero hay otros sectores también muy importantes de la oposición que están jugados con el diálogo, y a mí me parece que no hay contradicción, lo que pasa es que hay unos que quieren revocatorio sin diálogo y me parece que ahí es donde hay un obstáculo, porque el diálogo le sirve a todos y no excluye el revocatorio, que si se dan las condiciones puede realizarse. Apenas está comenzando el proceso, ahora tiene que haber una recolección de firmas del 20%, luego la votación a favor de la revocatoria que debe superar la votación que obtuvo el presidente Maduro, de tal manera que no es tan sencillo que se establezcan unas fechas arbitrariamente, pero eso está establecido en la ley y las leyes hay que respetarlas, de la misma manera que hay que respetar el mecanismo, que es válido constitucionalmente.
—¿Usted sí cree que se va a dar ese revocatorio?
—Si se cumplen los plazos y las condiciones mínimas de las personas que deben solicitar el revocatorio y esto se da de manera pacífica, no veo por qué no pueda avanzar.
—¿Cómo ha visto la disposición del Gobierno y de la oposición para sentarse en esa mesa de diálogo?, a la última reunión con los expresidentes la MUD no acudió… —Son los obstáculos normales que se presentan en un proceso tan complejo, pero vamos a seguir insistiendo.
—¿Cree que el diálogo en Venezuela es una prueba para la Unasur, para consolidarse como organismo? —No, Unasur nació para trabajar por la paz, la democracia y los derechos humanos, y eso es lo que estamos haciendo, que se busque un mecanismo pacífico y de resolución de controversias, y que las controversias se tramiten democráticamente, que se respeten los derechos humanos a todos los venezolanos. Unasur también está trabajando porque nos preocupa la situación social y económica y eso perjudica la paz política.