Amigo del diálogo y el encuentro. Él ha hecho su lucha por la reconciliación nacional y hasta al Vaticano llegó pidiendo al Papa Francisco metiera su mano por los llamados “presos políticos” de Venezuela.
Defiende a capa y espada la polémica Ley de Amnistía porque, a su juicio, es necesaria. “No podemos seguir teniendo prisioneros y exiliados por pensar distinto”, afirmó.
Repite como parlamentario en la Asamblea Nacional y ésta vez asumió el rol de mediador entre la bancada de la Mesa de la Unidad y la bancada del Psuv.
Está convencido de que en el nuevo Parlamento hay que “hacer buena política para evitar la confrontación innecesaria”.
Cuando atendió a este diario no solo fungía como mediador sino que giraba instrucciones y cuidaba detalles de la visita del presidente Nicolás Maduro al Poder Legislativo para su mensaje anual.
—Se le ha visto de mediador entre ambos bandos, ¿es ese su rol en la AN?
—Vamos a decir que soy un mensajero de buena fe, mi trabajo siempre ha estado circunscrito a la resolución de conflictos, a lo que indica el librito de la buena política, y en ese sentido es fundamental establecer los canales de mediación, de interrelación, que permitan conducir las distintas situaciones a buen término, que se ignore la radicalidad y se conjugue el diálogo, la fortaleza de la palabra, el respeto, que son fundamentales para que exista una buena relación entre posiciones distintas pero con propósitos de ejercer democráticamente el mandato del pueblo.
—¿Y qué tan difícil ha sido para usted servir de mediador en este poco tiempo que lleva de instalada la AN? —Siempre va a ser difícil enfrentar situaciones contrapuestas, los radicalismos, en expresión máxima, creen tener suficientes elementos de razón para imponer criterios, como quienes trabajan lejanos al radicalismo creen tener, igualmente, argumentos y discursos que permiten establecer sobre la mesa la prioridad del contexto de sus argumentos y eso obliga a confluir entre las posiciones, a los efectos de acercar los canales de comunicación (…).
—¿Y cree que pueda haber entendimiento entre las dos fracciones?, porque hasta ahora hemos visto lo contrario… —Puede verse a través de las cámaras posiciones exacerbadas, posiciones que reflejen un contexto de irritación entre los distintos miembros que forman este cuerpo legislativo, pero la verdad es que hemos tenido un acercamiento con entendimientos donde ha privado la racionalidad y la lógica política, que es lo que hemos venido impulsando desde hace tiempo, la política de carne y hueso que se impone sobre los extremos.
—Lo que hemos visto es una lucha de poderes entre AN, TSJ y Miraflores… —La política tiene sus propios mecanismos de recomposición. En una diatriba pública, notoria y comunicacional, donde la opinión pública levanta sus criterios, pues sin duda alguna concluyen que existe esa confrontación, quizás no para la supremacía del control sino para que ninguno de los actores ceda sus propios espacios de poder; para ello existe la relación entre los poderes y para que eso exista debe haber reconocimiento entre ellos mismos (…).
—¿Quiénes son los más duros en ambas fracciones? —Aquí no hay débiles ni duros, la oposición es un mecanismo eficiente frente al Gobierno y todos tienen derecho a establecer sus puntos de vista. No se trata de quién tiene la razón, no, primero Venezuela y segundo y tercero, Venezuela.
—¿Del lado del Psuv quiénes son los más duros? —En el Psuv todos son duros… (Risas).
—¿La Ley de Amnistía cree que se pueda aprobar?, porque el presidente Maduro dijo que eso no va… —Recordemos que la iniciativa que comenzó en el 2012 fue del propio presidente Hugo Chávez y recordemos que hubo una Ley de Amnistía en 2007. Muchos de los que hoy son parlamentarios y miembros del Gabinete fueron objetos del perdón. No puede el Gobierno convertir la ley en una especie de cadalso, no puede convertir la ley en un mecanismo de perdona vidas, no la puede convertir en un pase de factura, no puede satanizar la ley bajo el esquema de una rendición o entrega de principios, porque ese no es el contexto, ni el objetivo. La ley es un mecanismo expedito para la paz, para el encuentro y el diálogo, la ley es necesaria para el reencuentro, no podemos seguir teniendo prisioneros y exiliados por pensar distinto, no podemos seguir teniendo un grupo de jóvenes presos mediante expedientes montados, muchachos que tienen un año, dos años presos y no se les ha abierto ningún juicio, eso es una violación a los derechos humanos. No existe debido proceso, entonces para eso es necesaria la Ley de Amnistía.
—¿Lograr la Amnistía también será una lucha con los poderes públicos? —Nada es fácil donde existen desencuentros, y para privilegiar el criterio de éxito, el ganar-ganar de una propuesta como esa hay que realizar muchos esfuerzos y buscar el mecanismo que acerque a todos los actores. Sin duda alguna vamos a dialogar y vamos a trabajar con el partido de gobierno en el Parlamento y los actores que el Gobierno designe como interlocutores.
—La AN tuvo que acatar la sentencia del TSJ sobre los diputados impugnados, ¿significó una derrota para la MUD? —No, se impuso la buena política. Qué sentido tiene avivar un conflicto que en el fondo, si bien es cierto mantenemos la posición de estos parlamentarios como integrantes del cuerpo legislativo, también es cierto que tenemos que hacer la buena política para evitar la confrontación innecesaria y la consolidación de una estructura de poder tan importante como el Poder Legislativo, que tiene que funcionar, tiene que operar de manera propositiva frente a las expectativas del país y de todos los venezolanos. El Poder Legislativo tiene que iniciar el proceso de formación de las leyes, pero también tiene la obligación del control de la función pública. Aquí no perdió nadie, aquí ganó el oficio de la política y la buena política.
—La AN dio un plazo de seis meses para buscar un mecanismo para la cesación del Gobierno, ¿se apunta hacia un revocatorio? —Eso apunta a lo que está en la Constitución, y eso no significa ninguna confrontación, ni desconocimiento, sino que frente a una crisis existen mecanismos de resolución constitucionales que pueden ser activados por los ciudadanos, ejerciendo sus garantías constitucionales. Eso no es delito, ni pecado. El presidente (de la AN) le anunció al país que en seis meses viabilizaremos la posibilidad del cese del Gobierno, bueno, el Presidente puede cesar en el cuarto año, o quinto año, o en el término de su mandato. Si el Gobierno hace que la economía funcione, que el pueblo no siga en la penitencia permanente del desabastecimiento, que nuestra moneda tenga un valor nominal que pueda encarar el intercambio internacional, si esto mejora seguramente habrá un término del mandato. Pero si esto contribuye a empeorar cada día habrá que buscar una manera expedita de buscar un mejor futuro para el país.
—¿Entorno a esos mecanismos está unida toda la oposición? —No se trata de la percepción de un instante, no se trata del criterio emitido dentro de un contexto que puede divorciarnos de un propósito, la unidad es la unidad. Esa estructuración de la diversidad y pluralidad no es fácil. Ahora, es cuestión de evaluar, de crear una estrategia luego del análisis, se trata de fijar metas políticas y todo eso lo dictamina el diagnóstico de una ejecutoria en funciones de gobierno y hasta hoy la ejecutoria no ha sido buena, y estamos en el derecho de buscar la posibilidad de aminorar el daño que se le ha hecho al país a través de la Carta Magna.