Cardón, Amuay y Bajo Grande son las arterias que conforman el Centro de Refinación Paraguaná (CRP), de Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa), el conglomerado de refinación más grande de América y el segundo del mundo, emblema industrial del negocio refinador venezolano, que suministra 75 por ciento del combustible que consume el país.
Puestas en operación en 1949 (Cardón), 1950 (Amuay) y 1955 (Bajo Grande), las refinerías, que eran manejadas por transnacionales, pasaron a ser controladas en 1976 por el Estado venezolano a raíz de la nacionalización.
En 1997 en pleno proceso de la denominada “apertura petrolera”, las refinerías fueron integradas para convertirse en el Centro de Refinación Paraguaná.
En este coloso refinador laboran más de 4 mil 500 trabajadores comprometidos en garantizar la producción de combustibles para la Nación.
El petróleo producido en el estado Zulia, transportado a través de oleoductos y por vía marítima hasta las instalaciones de almacenaje del CRP, alimenta a más de 80 unidades de proceso en las que el crudo se transforma en gasolina, diesel, asfalto, gas licuado de petróleo, combustible para aviones y otros derivados.
El CRP cuenta con 10 muelles para atender, de forma simultánea, 22 buques, y una capacidad de procesamiento de 956 mil barriles diarios.
De las cinco unidades de flexicoquización existentes en el mundo, la de la Refinería Amuay, denominada FKAY, es la más grande; la única en Suramérica. Su capacidad de procesamiento alcanza la cifra de 64 mil barriles de carga de fondo de vacío, un hidrocarburo extrapesado.