El gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, aseguró que entre junio y julio la canasta alimentaria presentó un alza de más de 43 mil bolívares, monto que supera el ajuste realizado a los tickets de alimentación, los cuales a partir de septiembre se pagarán a 42 mil 480 bolívares.
“No es que no estemos de acuerdo con los ajustes salariales, pero mientras no se haga nada por controlar la inflación estos aumentos se volverán sal y agua. La medida no es solo ajustar el salario, sino tomar acciones para reactivar la economía del país. Poner la industria venezolana a producir, activar el aparato productivo. Ese ajuste no detiene la inflación, por el contrario, dispara los precios y la inflación es un cáncer que se come el presupuesto de la familia venezolana”.
Recordó que en 2016, el salario mínimo registró un incremento de 133,9%, a pesar de que el índice inflacionario se ubica en 240% y el costo de la cesta básica alcanzó un alza de 573,6%.
Capriles reiteró la importancia de la producción nacional y ratificó que con un millón de dólares la empresa venezolana produciría cinco veces más de lo que importa el gobierno con ese mismo monto. “La escasez de alimentos que hay en el país no es por problemas de distribución sino de producción. El gobierno quiere hacer creer que la escasez es porque alguien tiene la comida guardada en su casa. Si usted llega a un supermercado y está plenamente abastecido, ¿quién va a revender? Pero si llega y solo hay tres productos, por supuesto que habrá revendedores. La reventa de alimentos surge por la falta de producción”.
