A contramano de varios países, Bolivia expresó el jueves su «incondicional apoyo» a Venezuela, qué disolvió su parlamento de mayoría opositora, y denunció una injerencia internacional que pretende desestabilizar al presidente Nicolás Maduro.
El gobierno del presidente Evo Morales, quien se encuentra en Cuba para una cirugía, denunció un «nuevo ataque que intenta facturar la democracia, desestabilizar al Gobierno del presidente Nicolás Maduro y desconocer la Constitución Venezolana», según un comunicado de la cancillería.
La crisis de Venezuela cruzó nuevas fronteras al asumir el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) las funciones del Parlamento, decisión calificada por su amplia mayoría opositora como «un golpe de Estado».
El izquierdista Morales, en el poder desde 2006, ha sido aliado de Cuba y muy cercano al fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, quien fue sucedido por Nicolás Maduro.



