Estados Unidos promovió un nuevo acercamiento entre Dinorah Figuera, al frente de la Asamblea Nacional electa en 2015, y Jorge Rodríguez, en un intento por abrir una salida política y, eventualmente, económica que dé contenido a la transición en Venezuela.
Una ruta que arranca el 1 de agosto
La iniciativa comisiona a la Asamblea Nacional de 2015, dominada por la oposición, para sostener sesiones de trabajo con el parlamento chavista. Figuera afirmó que los encuentros que comienzan el 1 de agosto buscan “enriquecer esta hoja de ruta orientada a la reinstitucionalización del país” y avanzar hacia “una transición electoral pacífica y democrática”.
En el centro de este movimiento también aparece el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, a quien el texto presenta como el verdadero artífice de esta iniciativa. Según esa lectura, Washington busca comprometer al chavismo a pactar unos comicios de relegitimación institucional.
Machado queda al margen y crecen las dudas
La creación de esta zona de diálogo deja por fuera a María Corina Machado, a quien el texto describe como la dirigente política más popular del país. Esa exclusión, añade, debilita el alcance del intento de negociación y complica la capacidad de convocatoria de Figuera.
El pasaje también advierte que Figuera no es una figura de consenso y que deberá moverse con astucia frente a Rodríguez, en un escenario donde el chavismo tendría margen para especular con los acuerdos o sujetarlos a sus condiciones.
Figuera recibe así respaldo de Estados Unidos para abrir caminos en Venezuela, pero el texto insiste en que su liderazgo sigue siendo frágil y que todavía está por verse si podrá contener a sus interlocutores y sostener una ruta de transición con respaldo suficiente.
