La cooperación política y de seguridad entre Caracas y La Habana perdió fuerza tras la captura de Maduro, según voces vinculadas al tema.
La relación entre Venezuela y Cuba atraviesa un marcado deterioro después de la captura de Maduro, al punto de que por primera vez en dos décadas la representación venezolana ante la ONU no mencionó a Cuba en el debate de la Asamblea General.
De la alianza al enfriamiento
Durante años, Hugo Chávez impulsó un acercamiento que llegó a describir como una “alianza estratégica”, una “hermandad” y una “unidad histórica”. Ese vínculo se sostuvo en el envío de petróleo venezolano a la isla en condiciones preferenciales y en la llegada a Venezuela de personal cubano para colaborar en salud, educación, cultura y deporte.
La presencia cubana fue visible en la Misión Barrio Adentro, con miles de médicos en comunidades necesitadas. Pero el elemento que expertos consideran más determinante fue la cooperación en contrainteligencia y seguridad.
Frank Mora, profesor de relaciones internacionales de la Universidad Internacional de Florida, afirmó que Cuba tuvo una presencia clave en esa área y señaló que, tras abril de 2002, Fidel Castro habría enviado agentes para proteger a Chávez y prevenir conspiraciones dentro de las Fuerzas Armadas.
Según Mora, esa cooperación llegó a una “penetración bastante profunda” en las fuerzas armadas y en la seguridad del Estado venezolano, con injerencia en tareas de contrainteligencia y represión.
Señales de distanciamiento
Durante años, La Habana negó tener agentes de seguridad en Venezuela. Sin embargo, tras la captura de Maduro murieron al menos 32 cubanos, entre ellos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior de Cuba.
En una rueda de prensa posterior a esa operación, Marco Rubio dijo que Cuba “básicamente intentó colonizar Venezuela desde el punto de vista de la seguridad”. Días después, Miguel Díaz Canel informó que había conversado por teléfono con Delcy Rodríguez y le expresó respaldo, solidaridad y la decisión de mantener las relaciones de hermandad y cooperación.
Aun así, el propio viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, describió a Venezuela como “un país amigo” y agregó que “aliado es una palabra muy fuerte”, una formulación que refleja el enfriamiento del vínculo entre ambos gobiernos.
Desde enero, Washington asumió el control sobre la venta de petróleo venezolano y mantuvo cerrado el suministro hacia Cuba. En paralelo, medios cubanos y reportes de prensa internacional han señalado movimientos de personal cubano fuera de Venezuela, aunque no existe información oficial de Caracas ni de La Habana sobre esos cambios.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.